7 de junio: De la pluma de Moreno a la Inteligencia Artificial, ¿cómo se cuenta la verdad hoy?

Cada 7 de junio, las redacciones y los portales digitales de Argentina hacen una pausa para conmemorar el Día del Periodista.

La fecha no es caprichosa: rinde homenaje a la aparición de la Gaceta de Buenos Ayres, el primer periódico de la etapa revolucionaria de nuestro país, cuyo primer ejemplar salió a la calle un domingo 7 de junio de 1810.

Fundada por la Primera Junta y dirigida con pulso de hierro por Mariano Moreno, la Gaceta no nació como un pasatiempo, sino como una necesidad política urgente: la Revolución necesitaba una voz oficial para ganar la batalla cultural contra el pensamiento realista y explicarle al pueblo el nuevo rumbo de la patria. Moreno entendía que la libertad de los pueblos dependía directamente del acceso a la verdad.

A más de dos siglos de aquellos tipos móviles de plomo y de la tinta fresca que manchaba las manos de los vecinos en la Plaza de la Victoria, la esencia de la profesión sigue siendo la misma, aunque las herramientas hayan cambiado drásticamente.

La era del algoritmo y el valor de la mirada humana
En pleno 2026, el periodismo ya no solo se debate en las calles o en las conferencias de prensa tradicionales. Hoy, los creadores de contenido y los editores digitales convivimos con el SEO (Search Engine Optimization), las métricas en tiempo real y la asistencia de inteligencias artificiales que procesan datos a velocidades impensadas.

Sin embargo, esta evolución tecnológica, lejos de reemplazar al periodista, vuelve a poner en el centro de la escena su valor más sagrado: el criterio editorial. Una máquina puede estructurar un texto o cruzar miles de fuentes en un segundo, pero carece de la empatía para hacer la pregunta incómoda en una entrevista, del olfato para detectar una historia humana que merezca ser contada, o de la sensibilidad para entender el pulso de un barrio.

Desafíos actuales: combatir la infoxicación
El gran reto del periodismo contemporáneo ya no es conseguir la información (que abunda y satura), sino separar el ruido de la señal. En un ecosistema digital propenso a las fake news y a los titulares clickbait, el periodista se convierte en un curador de la realidad. Su firma es un sello de confianza para el usuario que busca entender qué pasa en su entorno.

Festejar el 7 de junio en la actualidad es honrar el legado de Moreno adaptándolo a los nuevos formatos. El compromiso con el dato verificado, la honestidad intelectual y la pasión por contar buenas historias siguen siendo los únicos motores capaces de mantener viva la profesión. Desde las páginas de papel de 1810 hasta las pantallas 4K y los feeds de las redes sociales de hoy, el buen periodismo siempre encuentra su camino.

Foto: Archivo propio IA.

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