Tsunami: ¿qué es y cómo se origina?

¿Alguna vez te imaginaste el mar retirándose de golpe, dejando a la vista el lecho marino para luego regresar con una fuerza incontenible, arrastrando todo a su paso? No es una película de ciencia ficción, es un tsunami, uno de los fenómenos naturales más devastadores que nuestro planeta nos puede mostrar. Y si bien en Argentina no estamos en una zona de alto riesgo de tsunamis generados por sismos cercanos, es crucial entender qué son, cómo se forman y la magnitud de su poder.

Pero, ¿qué es exactamente un tsunami? No lo confundas con una marejada o una ola gigante generada por el viento. Un tsunami es una serie de olas oceánicas de un tamaño extraordinario, producidas principalmente por grandes desplazamientos de agua, generalmente en el fondo del océano. Pensá en un disturbio masivo que empuja una columna de agua gigantesca.

¿Y cómo puede originarse esta monstruosa ola? La causa más común, y la más potente, son los terremotos submarinos de gran magnitud. Cuando dos placas tectónicas bajo el océano chocan o se deslizan bruscamente, el suelo marino se eleva o se hunde de repente.

Este movimiento vertical del fondo oceánico desplaza una cantidad inmensa de agua, generando la primera onda del tsunami. Es como si arrojáramos una roca enorme en un estanque, pero a una escala colosal.

Pero no solo los terremotos pueden ser los culpables. Las erupciones volcánicas submarinas explosivas también pueden desplazar grandes volúmenes de agua, dando origen a estos muros de agua.

Los deslizamientos de tierra masivos que ocurren bajo el agua o que caen desde la costa hacia el océano, también tienen el potencial de generar tsunamis. Incluso, aunque mucho menos frecuente, el impacto de un meteorito grande en el océano podría desencadenar uno.

Lo realmente engañoso de un tsunami es su apariencia en aguas profundas. En alta mar, la ola puede ser apenas perceptible, con una altura de apenas unos centímetros, y una longitud de onda de cientos de kilómetros.

Es decir, vos podrías estar navegando sobre uno y ni darte cuenta. Su velocidad, sin embargo, es asombrosa, pudiendo alcanzar la de un avión a reacción: entre 500 y 900 kilómetros por hora.

La verdadera furia se desata cuando la ola se acerca a la costa.

A medida que el lecho marino se vuelve menos profundo, la energía de la ola se comprime y se eleva drásticamente. Lo que antes era una pequeña perturbación en mar abierto, se transforma en una pared de agua de varios metros, e incluso decenas de metros, de altura. Es en este punto cuando el tsunami impacta con una fuerza devastadora, arrastrando edificios, vehículos y todo lo que encuentre a su paso.

Y, ¿cuánto puede durar la amenaza? Un tsunami no es una sola ola. Es una serie de olas, o tren de olas, que pueden golpear la costa con intervalos que van desde unos pocos minutos hasta varias horas entre una y otra.

La primera ola no es necesariamente la más grande, y la amenaza puede persistir durante un período prolongado. Por eso, las alertas de tsunami son cruciales y la gente debe permanecer en zonas seguras hasta que las autoridades declaren el fin del peligro. La paciencia y la información son tus mejores aliados frente a la furia de un tsunami.

Foto: Archivo propio IA.

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