Columna: TDAH, comprender para acompañar

El Trastorno por déficit de atención con hiperactividad es un trastorno del neurodesarrollo.

En el TDAH ciertas áreas del cerebro funcionan de forma distinta a un cerebro neurotípico, es por esto que procesan la información de un modo diferente. El TDAH no es una falta de voluntad, de límites, de respeto, ni de inteligencia, sino una manera distinta de procesar la información y responder al entorno que los rodea.

El TDAH tiene una base neurobiológica la cual involucra una disfunción en dos neurotransmisores llamados dopamina y noradrenalina los cuales están vinculados a la atención, motivación, organización, regulación del estado de ánimo, respuesta al estrés y autocontrol. Además, en el TDAH la actividad y la conexión de la corteza prefrontal con otras áreas del cerebro funciona de manera distinta, esto hace que las personas sean más impulsivas, les cueste mantener la atención, les resulte dificultoso organizar tareas o seguir rutinas.

En el TDAH no es que la persona no quiera prestar atención es que su cerebro funciona como si tuviera varios canales encendidos en simultaneo y todos necesitan ser mirados. Imaginemos que tratamos de escribir una carta para enviar a alguien muy especial y estamos en un contexto donde hay una televisor encendido a todo volumen, un perro que no para de ladrar al vecino que saca la basura, un bebe llorando a los gritos, una niña jugando a mi lado tirándome papelitos con los que está dibujando. Lo que sucede aquí no es que no quiera prestar atención a lo que hago, es que todo compite por mi atención al mismo tiempo.

En el TDAH no se trata de una falta de inteligencia, de hecho muchos niños y personas con TDAH son creativos, con muchísimas ideas y potencial. Lo que requieren son estrategias, habilidades y apoyo para desarrollar plenamente su potencial. Sin intervención profesional se aumenta el riesgo de fracaso escolar, baja autoestima, problemas de conducta y ansiedad entre otros. El TDAH no define lo que un niño puede lograr, pero detectarlo a tiempo y tratarlo puede cambiar su futuro.

¿Cómo trabaja un psicólogo con un niño con TDAH?
El objetivo de la terapia en niños con TDAH radica en la idea de ayudar a desarrollar y fortalecer habilidades mentales que le faciliten el manejo de las dificultades propias del TDAH en la vida diarias, escolar y familiar.

En el consultorio los juegos se convierten en herramientas claves en el trabajo terapéutico para mejorar las funciones ejecutivas. Los juegos son divertidos para los niños lo cual aumenta la motivación mejorando así su atención y esto facilita el aprendizaje y la práctica de nuevas habilidades.

En el juego el niño participa activamente, lo cual fortalece la memoria, la planificación, la regulación emocional y además este ofrece un ambiente controlado donde el niño aprende sin ser juzgado y sin miedo a equivocarse. En el consultorio se juega para entrenar ese cerebro. Cada juego suele parecer simple pero está pensado para ofrecer estimulación cognitiva, ayudando así a que el niño aprenda a organizarse, a esperar, cambiar estrategias, concentrarse y todo de un modo que el niño disfruta.

Validar y Fortalecer
El psicólogo Infantil no trabaja de manera aislada con el paciente, en el tratamiento con niños siempre se debe involucrar a la familia. Es la familia del niño quien requiere Psicoeducación en relación al diagnóstico, la familia es el pilar clave en el abordaje y es quien además requiere de herramientas para implementar en casa.

Cuando aparece un diagnóstico de TDAH se comienza un camino de intervenciones terapéuticas y además se inicia un proceso emocional profundo. Es muy importante poder reconocer que ante la aparición de este diagnóstico como de muchos otros se genera un impacto a nivel familiar, lo cual moviliza las estructuras familiares, creencias, expectativas y dinámica.

En las familias con niños con TDAH suele aparecer culpa, agotamiento, dudas, miedos, preguntas, por eso el primer paso en el acompañamiento es brindar información clara, libre de prejuicios y empática. Para lograr cambiar el enfoque de la culpa a la comprensión resulta indispensable explicar a la familia que el TDAH no se debe a una falta de límites y mucho menos de voluntad, sino que estamos frente a una condición neurobiológica.

Detrás de cada diagnóstico existe una historia familiar específica y como profesionales debemos estar disponibles desde el respeto, escucha activa y acompañamiento.

Poder vislumbrar el efecto que genera el TDAH en la dinámica familiar no es un detalle, es un factor esencial del proceso terapéutico.

La sociedad debe entender que un cerebro TDAH no está fallado, simplemente esta cableado para pensar diferente y pensar diferente muchas veces es la llave para cambiar el mundo.

Noelia Cáceres
Licenciada en Psicología.
Instagram: @neuro.enfants – @hanssenpoff
Web: www.hanssenpoff.com.ar

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