La separación de los progenitores no es solo el fin de una relación de pareja, sino el colapso de un sistema familiar que debe ser reconstruido desde cero. Así lo explica la Lic. Andrea Maccione (Psicóloga – M. 197), psicóloga especialista en vínculos familiares y coordinadora parental, quien en una reciente entrevista para el ciclo Estar Bien!, profundizó sobre los desafíos emocionales y logísticos que enfrentan las familias durante un divorcio [00:34].
El quiebre del sistema y la incertidumbre
Según Maccione, el principal impacto de una separación es la ruptura del sistema preexistente. «Lo que ocurre es que ese sistema familiar que habían conformado se rompe, se quiebra, y es ahí donde hay que instaurar un nuevo sistema», señala la especialista [01:54]. Este proceso implica la creación de nuevos hábitos, rutinas y horarios, muchas veces divididos entre dos hogares con dinámicas completamente diferentes.
Contrario a la creencia popular, los hijos no sufren necesariamente por la separación en sí misma, sino por la falta de claridad. El sufrimiento se agudiza «cuando no existe un discurso claro entre los padres» y cuando los niños viven en la incertidumbre constante sobre su rutina diaria [02:55]. Un error común y dañino es la triangulación, donde los menores quedan atrapados en el medio del conflicto, siendo utilizados como portavoces o mensajeros de un diálogo interrumpido entre los adultos [03:27].
El rol del coordinador parental
Cuando la comunicación entre los adultos está rota, surge la figura del coordinador parental. Su función es ordenar el caos y ayudar a establecer acuerdos sostenibles que no sean simplemente imposiciones judiciales ajenas a la realidad de la familia [04:02]. El objetivo es reconstruir el sistema teniendo en cuenta a todos los protagonistas para que los nuevos acuerdos perduren en el tiempo.
Estrategias para padres: Qué hacer y qué evitar
Maccione es contundente respecto a las líneas rojas: bajo ningún concepto se debe fomentar alianzas con los hijos en contra del otro progenitor [06:45]. Si un niño trae comentarios negativos de la otra parte, la respuesta saludable debe ser cortar esa alianza y asegurar que los adultos resolverán el tema entre ellos [07:10].
Lo que sí se debe hacer es ofrecer seguridad. Los niños necesitan saber que, aunque la pareja se disuelva, los padres seguirán estando presentes. «Ofrecerles primero la seguridad de que esos adultos van a seguir estando… y ofrecerles un sistema claro, una rutina clara», afirma la licenciada [05:45].
Desafíos cotidianos: Dos casas, dos reglas
Una preocupación frecuente es la disparidad de normas entre los hogares materno y paterno. Maccione normaliza esta situación: es parte del nuevo sistema que cada casa tenga su propia dinámica y «modalidad particular». El desafío es acompañar al niño para que incorpore y respete estas diferencias sin usarlas para manipular [10:22].
En casos donde la distancia física impide el contacto frecuente, la tecnología se convierte en una aliada vital. Las videollamadas permiten a los padres participar en momentos cotidianos como las comidas o la tarea escolar, manteniendo una presencia activa a pesar de los kilómetros [13:14].
La verdad como pilar fundamental
¿Cómo y cuándo hablar con los chicos? La especialista sugiere que incluso niños pequeños, desde los 3 años, pueden comprender la situación si se les explica con un lenguaje adecuado a su etapa evolutiva [14:11]. La regla de oro es nunca mentir. «La mentira en realidad es nefasta», advierte Andrea Maccione, ya que obliga al niño a rellenar los vacíos de información con fantasías que suelen ser más angustiantes que la realidad [19:39].
Del mismo modo, imponer secretos a los hijos —como pedirles que no cuenten algo al otro progenitor— es ponerles «una mochila que es dificilísima de cargar» y les transmite el mensaje implícito de que hay algo malo o vergonzoso en la familia [20:54].
Señales de alerta
Finalmente, es crucial estar atentos a las señales de agotamiento emocional. Si cada decisión de crianza se convierte en una crisis o si los niños muestran irritabilidad y fatiga, puede ser momento de buscar orientación terapéutica [07:52]. La intervención temprana ayuda a que la crisis de la pareja se transforme, eventualmente, en un ambiente de mayor tranquilidad y estabilidad para el niño [11:47].
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