La cuenta regresiva hacia el debut de la nueva temporada de la Fórmula 1 sufrió un inesperado traspié en la agenda de Alpine, y la noticia repercute directamente en la hoja de ruta de Franco Colapinto.
La escudería francesa, que tenía todo listo para poner en pista por primera vez su modelo A526 este domingo en Barcelona, cambió de planes y pospuso el estreno a último momento, dejando a sus pilotos sin el rodaje inicial que estaba planificado.
Si bien desde Enstone no emitieron un comunicado oficiadesde el portal Grada 3 cuentan que el retraso estaría vinculado a demoras en la entrega de datos clave por parte de Mercedes, su nuevo proveedor de motores. Esta falta de información habría impedido completar la configuración final necesaria para que el monoplaza de Alpine ingrese a la pista de manera segura.
El cambio de agenda se presenta como tanto como un dolor de cabeza logístico y deportivo para la escudería francesa. Su intención original era realizar un shakedown (día de filmación limitado a 200 kilómetros) para verificar sistemas básicos previo a los tests colectivos (con todos los equipos), pautados para el 26 de enero. Como consecuencia, ahora Alpine trabaja a contrarreloj para reprogramar el ensayo, barajando la chance de realizarlo entre el 20 y el 22 de enero.
Para Colapinto, esta situación dilata la ansiedad de subirse al monoplaza con el que encarará su primera temporada completa en la élite. El contratiempo representa un obstáculo sensible si se considera el brusco cambio que significa pasar de la motorización Renault a Mercedes.
En ese sentido, tanto el argentino como Pierre Gasly necesitan urgentemente de esos kilómetros iniciales para empezar a conocer el comportamiento del coche y ajustar la puesta a punto, una tarea que se vuelve todavía más importante por la nueva era reglamentaria de la Fórmula 1.
La polémica técnica de Mercedes antes de que el A526 sea estrenado
Por si el cambio de agenda afectó levemente las ilusiones de Alpine sobre su nuevo monoplaza, el golpe definitivo se lo terminó dando nada menos que Mercedes. Esto se debe a que la firma alemana quedó en el centro de un intenso debate dentro de la Fórmula 1. ¿El motivo? Una interpretación del reglamento por parte de sus ingenieros que les otorgaría una ventaja de potencia inicial, provocando que Ferrari, Audi y Honda pongan el grito en el cielo.
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