Pausa: Cuando la farmacia se une con la sabiduría ancestral

«Siento que cuando me encuentro en el laboratorio con mis plantas, vuelvo a las enseñanzas de mi abuelo», confiesa María Laura Alé al inicio de su charla en el ciclo Pausa.

Farmacéutica de profesión, encontró en la fitoterapia el puente perfecto entre su formación académica y una vocación más profunda: la de sanar prevenir patologías utilizando los activos naturales de las plantas, en lugar de limitarse a tratar síntomas con medicamentos tradicionales [03:15].

Más allá del medicamento comercial
Su especialidad es la formulación de recetas magistrales, una práctica que permite crear medicamentos personalizados que la industria farmacéutica masiva no ofrece. Esto es vital en áreas como la pediatría, donde a menudo se requieren dosis específicas para bebés con patologías complejas, como problemas cardíacos, que no existen en el mercado convencional [07:07].

Sin embargo, su enfoque distintivo radica en el uso de plantas medicinales para tratar tanto el cuerpo como la emoción. Alé explica que la medicina alopática (la tradicional) suele utilizar copias sintéticas de principios activos que originalmente se extrajeron de la naturaleza. La fitoterapia, en cambio, utiliza la planta completa o sus partes específicas para lograr efectos similares pero con menos efectos secundarios [10:59].

El botiquín natural: de la artemisa al diente de león
Durante la entrevista, la especialista reivindica hierbas que a menudo despreciamos. Un ejemplo es el diente de león, considerado por muchos una maleza, pero que posee potentes propiedades digestivas y desparasitantes. «Es una planta amarga que te ancla a la tierra», describe, añadiendo una capa de simbolismo a su función biológica [04:19].

Otra de sus favoritas es la artemisa, una planta sagrada que actúa sobre el hígado. Según la medicina china, este órgano aloja emociones como la ira y el enojo. Al limpiarlo con artemisa, no solo se mejora la función hepática, sino que la persona gana en seguridad y capacidad de decisión [22:47].

Emociones, frecuencia y vibración
Para María Laura, la enfermedad es a menudo la manifestación física de una emoción no escuchada. Por eso, sus tratamientos suelen incluir flores, que actúan sobre el plano sutil e inconsciente, reparando memorias emocionales [20:15].

Pero la innovación no se detiene allí. En su laboratorio, utiliza frecuencias radiónicas y geometría sagrada para potenciar sus preparados. «Si queremos un preparado para el estrés, le emito la frecuencia de calma», explica. De esta manera, el líquido actúa como vehículo no solo de los componentes químicos de la planta, sino también de una información vibracional específica que acelera el proceso de sanación [21:22].

Cosmética consciente y sin tóxicos
La propuesta de María Laura Alé se extiende también al cuidado de la piel, con productos libres de conservantes artificiales y microplásticos. Sus fórmulas incluyen ingredientes como la caléndula (para regenerar la barrera epitelial) y el hamamelis, evitando los químicos sintéticos que a la larga generan inflamación y toxicidad en el organismo [16:47].

En un mundo que tiende a sobremedicarnos, su mensaje es una invitación a volver a lo esencial: escuchar al cuerpo, gestionar las emociones y confiar en la sabiduría de la tierra.

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