«Detrás de un científico, de un profesional o de una marca, hay una historia de vida de mucha entrega y constancia», introduce el conductor del ciclo Tengo una idea al presentar a su invitada. Alejandra Mabel Olivera no es la excepción. Bioquímica de profesión, su camino hacia la estética no fue lineal, sino impulsado por una necesidad personal. Durante 20 años, desde los 13 hasta los 33, Olivera convivió con un acné severo que afectó no solo su rostro y cuerpo, sino profundamente su autoestima [04:22].
El dolor como motor de cambio
«Transité toda la adolescencia sin poder usar escotes… me lastimaba mucho», recuerda Olivera sobre aquellos años difíciles. Fue el descubrimiento del tratamiento con plasma rico en plaquetas lo que marcó un antes y un después en su vida, despertando su curiosidad por fusionar la bioquímica con la estética. Así, lo que comenzó como una búsqueda para sanarse a sí misma, se convirtió en su misión: servir a otros a través de la salud y la belleza [05:11].
Hoy, radicada en Chajarí, Entre Ríos, Olivera combina sus múltiples titulaciones —bioquímica, dermatocosmiatra y diplomada en medicina ortomolecular— para desarrollar Insignia, su propia línea de productos. La medicina ortomolecular, explica, se basa en el concepto de «molécula correcta en la dosis correcta». No se trata solo de elegir el activo adecuado, sino de utilizar la concentración exacta que el cuerpo necesita para reparar y funcionar óptimamente [06:17].
Envejecimiento y oxidación: una batalla diaria
Para la especialista, el envejecimiento es un proceso inevitable pero gestionable. «Cada vez que respiramos nos estamos oxidando», ilustra, comparando la respiración celular con una chimenea que genera residuos llamados radicales libres [08:04]. La clave para ralentizar este deterioro está en el uso de antioxidantes, tanto en la alimentación (frutos rojos, polifenoles) como en la suplementación (vitamina C, coenzima Q10), buscando siempre un equilibrio integral entre hábitos y tratamientos.
Salud íntima femenina: romper el tabú
Uno de los desarrollos más innovadores de su marca es un producto diseñado para tratar la atrofia vaginal, una condición silenciosa que afecta a muchas mujeres a partir de los 30 años debido a la disminución de estrógenos. Olivera destaca que la sequedad vaginal no es solo un problema sexual, sino de salud integral: «La mujer se siente que le arde, quiere hacer gimnasia o andar en bicicleta y le molesta» [12:35].
A diferencia de un lubricante común, este producto busca regenerar la mucosa vaginal mediante activos naturales y ácido hialurónico. Su nombre, un juego de palabras entre «menos» (mes) y «sensual», invita a las mujeres a recuperar el placer y la comodidad en su vida diaria, más allá de la menopausia [21:17]. «Es volver a conectar con esa parte instintiva que con el paso del tiempo se adormece», reflexiona la bioquímica sobre el impacto emocional de recuperar la salud íntima [20:11].
El futuro de la medicina: humanidad sobre inteligencia artificial
Consultada sobre el futuro de su profesión ante el avance de la tecnología, Olivera se muestra optimista sobre el rol irreemplazable del contacto humano. «Dentro de 10 años se van a necesitar personas más humanas… la mano del hombre nunca va a ser reemplazada por un robot», asegura, convencida de que la empatía y la escucha activa seguirán siendo el valor diferencial en la relación médico-paciente [22:42].
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