Muchas veces creemos que tenemos que hacer mucho para generar un gran cambio.
Más bien sucede lo opuesto: la clave está en atender lo sutil, aquello que se oculta tras el ruido de la información externa y que, sin embargo, late en lo profundo de nuestro interior. El verdadero camino consiste en reconocer cómo me encuentro con esa presencia delicada que habita en mí y que, naturalmente, se desliza fuera del alcance de mis sentidos.
Hoy, en la era de la individualidad, todo el tiempo se nos invita al amor propio, a darnos lo que necesitamos, a cortar vínculos que nos lastiman, como si pudiéramos dejar de pertenecer. Esta supuesta salida para nuestro bienestar nos lleva a la creencia de que solos estamos mejor. Por eso no es casualidad que exista esta crisis en los vínculos.
Nos hemos comprado últimamente que podemos mejorar si nos apartamos de todo lo que nos hace mal, desatendiendo el origen de por qué llegamos ahí. A donde vayas, te llevas todo.
¿De dónde viene esto?
La respuesta es simple: somos parte de algo más grande.
Estamos inmersos en una totalidad de la cual es imposible salir. Los seres humanos funcionamos dentro de sistemas. El primer sistema es el familiar y, de ahí, vamos a los demás sistemas (colegio, trabajo, amigos). Así es que todo lo que hacemos repercute en todos los sistemas, incluso irnos. Cuando nos retiramos, perdemos fuerza para estar en la vida: no podemos tomar la vida porque no aceptamos de dónde venimos y que somos parte inescindible.

Cuando traes orden a tu sistema familiar, incluyendo, respetando a quienes vinieron antes y encontrando el equilibrio entre lo que das y tomas, podes estar en tu lugar. Es fundamental respetar estas leyes sistémicas que nos rigen a todos. Todo lo que te pasa es la forma en que se esta moviendo tu sistema. Acarreamos creencias, patrones, lealtades de los cuales no somos conscientes, pero dirigen nuestro destino.
En las constelaciones familiares nos encontramos con esos pequeños movimientos que tienen la información de mi clan, de cómo nos movemos… lo sutil. Traemos desde el inconsciente a la conciencia esa información para poder ver la totalidad de nuestro sistema y no simplemente solo a nosotros mismos. Es imposible tratar de entender por qué soy así en mis decisiones, relaciones y reacciones si no soy capaz de poder observar a mi sistema como una unidad, y a mí siendo parte.
IG/TIK TOK: PACHAMAMA_1987
Analía Alejandra Rodríguez Galeano (abogada/facilitadora en constelaciones familiares/coach)

Seguí leyendo sobre