Pausa: Por qué la autoexigencia nos quita libertad en el trabajo

El bienestar laboral no depende únicamente del salario o del prestigio de una empresa, sino también de la capacidad que tenemos para gestionar nuestro tiempo, nuestras emociones y nuestra relación con la autoridad.

En una nueva emisión, Karin Cohen profundizó en esta problemática tan contemporánea junto a Nicolás Echave Martínez Salas, terapeuta de contención. Durante la charla, abordaron la imperiosa necesidad de establecer límites sanos en el ámbito profesional y cómo el miedo a decir «no» puede terminar consumiendo nuestra energía vital.

La importancia de trazar límites claros en el trabajo radica, fundamentalmente, en la preservación de la propia integridad física y mental. Nicolás explicó que, cuando una persona no logra establecer fronteras entre su vida profesional y personal, el trabajo comienza a invadir todos los espacios.

Las consecuencias de esta falta de límites no tardan en aparecer: se manifiesta un desgaste emocional severo, estrés crónico y un agotamiento que, con el tiempo, puede derivar en el temido síndrome de burnout. Emocionalmente, la persona comienza a sentir que pierde el control de su propia vida, experimentando frustración y una sensación de que nunca es suficiente, por más horas y esfuerzo que dedique.

Uno de los puntos más críticos de la entrevista giró en torno a los modelos de liderazgo y su impacto psicológico. Trabajar bajo un esquema basado exclusivamente en el sistema de premios y castigos, advirtió el terapeuta, genera un nivel de ansiedad constante. Este tipo de estructuras fomentan la competencia desleal, el miedo al error y una dependencia emocional hacia la validación del jefe.

En lugar de promover un compromiso genuino con la tarea, se instaura un clima de tensión donde el empleado actúa para evitar el castigo o para conseguir la «zanahoria», desdibujando por completo su motivación intrínseca.

En este contexto, surge un interrogante clave: ¿cómo evita una persona sumamente responsable que el sistema se aproveche de ella? Echave Martínez Salas fue contundente al diferenciar dos conceptos que solemos confundir: la responsabilidad y la exigencia. Ser responsable implica cumplir con los compromisos asumidos dentro de un marco razonable y conociendo las propias capacidades.

La exigencia, por el contrario, es una voz interna o externa que presiona constantemente para superar el límite de lo humanamente posible, sin importar el costo. Para evitar abusos, es vital aprender a frenar esa autoexigencia y reconocer que el compromiso no equivale a estar disponible las 24 horas del día.

Finalmente, la charla abordó el nudo del problema: el miedo a decir «no». Esta dificultad, tan arraigada en nuestra cultura laboral, suele estar vinculada al temor a represalias, a no ser considerado «un buen jugador de equipo» o incluso a perder el empleo. Sin embargo, el terapeuta subrayó que decir que no, de manera asertiva, es un acto de autocuidado fundamental.

Cuando nos forzamos a aceptar tareas que nos desbordan por miedo a la mirada del otro, el bienestar personal se desploma. Poner un límite no es un acto de rebeldía, sino una decisión adulta para proteger nuestro equilibrio y, en última instancia, nuestra libertad.

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