En una reciente edición del programa Pausa, conducido por Karin Cohen, se abordó una temática profundamente humana y necesaria en la actualidad: el autoconocimiento como vehículo para la sanación.
Para profundizar en ello, estuvieron presentes Laura Babicola y Verónica Villarruel, formadoras en Eneagrama y creadoras del espacio Agradecer, un refugio holístico ubicado en la zona sur de Buenos Aires.
El Eneagrama: Un mapa de la esencia
El Eneagrama es definido por las especialistas no solo como un método de personalidad, sino como una herramienta de la antropología espiritual. A diferencia de otras clasificaciones, aquí se habla de nueve «esencias» o atributos, donde se busca identificar la forma en que cada persona se planta frente a la vida. Este sistema permite, según explican, comprender la «luz» de cada esencia y los estados de armonía de cada individuo.
Las invitadas detallaron los nueve tipos, entre los que destacan el organizador (perfeccionista), el servidor, el realizador, el creador, el observador, el colaborador, el animador, el luchador y el pacificador. Cada uno de estos perfiles ofrece una llave para entender los dones naturales con los que venimos al mundo.
De la adversidad al propósito
El encuentro entre Babicola y Villarruel no fue casual. Ambas, provenientes del mundo de los números y los negocios, transitaron caminos de dolor personal —incluyendo la pérdida de seres queridos— que las llevaron a cuestionar sus vidas previas y buscar un propósito mayor.
Para Verónica, el Eneagrama fue el mecanismo que le permitió entender su esencia como pacificadora y dar sentido a las dinámicas familiares que la marcaron.
Por su parte, Laura subraya que el autoconocimiento es fundamental para dejar de culpar a la vida y empezar a tomar responsabilidad sobre nuestras propias elecciones.
Un espacio para la sanación integral
El espacio nació con la premisa de ser un lugar de paz, integrando no solo el Eneagrama, sino también técnicas de coaching, reflexología, tarot y meditaciones guiadas. Su visión es holística: entienden que cada persona resuena con un camino distinto y ofrecen un abanico de terapias para bajar el estrés y conectar con el presente.
La nota cierra con una reflexión poderosa sobre la trascendencia: «La mejor herencia que los padres pueden dejar a sus hijos es su propia felicidad». El mensaje es claro: reconocerse para sanar no es un proceso lineal ni exento de dolor, pero es, sin dudas, el único camino para vivir de manera auténtica, aquí y ahora.
Mirá el programa completo…
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