Estar Bien!: Bruxismo, una mirada integral sobre un problema frecuente

El bruxismo, habitualmente identificado solo como el acto de rechinar o apretar los dientes, es en realidad un síntoma complejo que actúa como una señal de alerta de que el organismo no está funcionando correctamente. Así lo explica Dra. Pamela Monturano (Odontóloga Generalista, Especialista en Rehabilitación Oral – MN 24.227), quien subraya la necesidad de abandonar el enfoque limitado únicamente a la salud dental para adoptar una perspectiva interdisciplinaria.

Contrario a la creencia popular de que el bruxismo es exclusivamente un problema de los dientes, la especialista aclara que se trata de una hipercontracción de los músculos masticatorios, cervicales y craneales, regulada por el sistema nervioso central. Si bien el estrés es un factor desencadenante fundamental, no es el único. Existen causas multifactoriales que pueden originar esta condición, entre ellas trastornos del sueño, problemas respiratorios (como ronquidos y apneas), trastornos digestivos —como el reflujo gastroesofágico— y hasta ciertos efectos secundarios de medicamentos.

Consecuencias que van más allá del desgaste dental
No tratar el bruxismo a tiempo puede derivar en patologías severas. Además del desgaste del esmalte, la fractura de piezas dentarias y la movilidad dental, los pacientes suelen experimentar cefaleas crónicas, dolores de cuello, ruidos en los oídos y, en casos extremos, mareos o vértigo. La compresión sostenida puede afectar directamente a la articulación temporomandibular (ATM), provocando chasquidos al abrir o cerrar la boca o incluso el bloqueo de la mandíbula.

Un abordaje personalizado e interdisciplinario
El uso de placas o guardas dentales estandarizadas compradas sin diagnóstico profesional es desaconsejado, ya que pueden ser ineficaces o contraproducentes. La doctora Monturano enfatiza que cualquier tratamiento debe ser estrictamente personalizado. El enfoque moderno incluye el uso de tecnología como los electrodos de ultra baja frecuencia (TENS), que permiten relajar la musculatura y encontrar la posición fisiológica de reposo mandibular antes de diseñar una placa ortopédica a medida, la cual no debe simplemente evitar el choque dental, sino reposicionar la mandíbula correctamente.

Asimismo, el tratamiento suele requerir un equipo multidisciplinario que involucre a neurólogos, kinesiólogos, osteópatas y especialistas en terapia cognitivo-conductual. En el caso de los niños, el abordaje es funcional: el objetivo es mejorar el desarrollo de los maxilares y la respiración, evitando que el bruxismo se cronifique.

En conclusión, el bruxismo no es una patología que deba ser tratada aisladamente. La clave para mejorar la calidad de vida del paciente radica en identificar la causa raíz —ya sea un problema respiratorio, emocional o postural— y abordarlo mediante hábitos más saludables, como la higiene del sueño, el manejo del estrés y la supervisión profesional integral.

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