En el programa, Karin Cohen recibió a Anabella Villa, counselor especializada en enfoque corporal y espiritual, para profundizar en un concepto que atraviesa cada vez a más personas en la actualidad: la alta sensibilidad.
Bajo el título «Memorias del alma», el encuentro se convirtió en un espacio de reflexión sobre cómo integrar las percepciones sutiles en la vida cotidiana para evitar el desborde emocional.
Durante la charla, Anabella desmitificó el rol de la «canalizadora». Según la especialista, la capacidad de conectar con una sabiduría que trasciende la razón no es un don exclusivo, sino una cualidad humana presente en todos, aunque en algunos casos se manifiesta con mayor intensidad. Para aquellos que sienten esa apertura como una carga o un factor de desubicación, el acompañamiento terapéutico resulta fundamental para reconciliarse con la propia experiencia de encarnación.
Uno de los ejes centrales del diálogo fue el papel del cuerpo como «portal de información». Villa explicó que el cuerpo nunca miente y, ante cualquier dolor, angustia o emoción persistente sin causa aparente, el foco debe ponerse en la escucha atenta.
Herramientas como el focusing —técnica que invita a prestar atención a las sensaciones corporales para desentrañar lo que está implícito— se revelan vitales para transitar procesos de sanación. La especialista subrayó que, al permitir que la emoción se exprese y sea validada, se evita que esta quede atrapada en el cuerpo como un síntoma o un patrón repetitivo.
La trayectoria personal de Anabella Villa, quien pasó por la musicoterapia antes de volcarse al counseling, añade una capa de profundidad a su enfoque. Ella sostiene que la voz y las frecuencias son vehículos potentes para acceder a estados de mayor conciencia. Incluso en momentos de alta exigencia, como lo fue su propia vivencia de la maternidad, el aprendizaje principal ha sido la práctica de la «presencia consciente»: la capacidad de enraizarse en el aquí y el ahora, integrando la sensibilidad como una fortaleza y no como una debilidad.
El programa abordó, además, el complejo tema de las memorias álmicas. Villa compartió casos de personas que, en sesiones de terapia regresiva, lograron comprender sensaciones de angustia o desolación al conectarlas con experiencias previas. La clave, según la invitada, no es quedarse estancado en el pasado, sino lograr una «distancia saludable» que permita observar estas memorias con claridad, quitándoles el peso disruptivo para poder vivir el presente con mayor libertad.
Finalmente, la entrevista dejó un mensaje de invitación a la comunidad: aquellas personas que se sienten «raras» o desubicadas por percibir el mundo con otra frecuencia tienen un lugar donde ser escuchadas. A través de propuestas como su programa Humano Estelar, Anabella propone recursos concretos para que la sensibilidad extrema se transforme en un aliado del flujo natural de la vida, convirtiendo la pausa en una herramienta diaria de bienestar, respiración y autoconocimiento.
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