El fenómeno de las adicciones representa uno de los desafíos más complejos de la salud mental contemporánea. En una reciente edición del programa Estar Bien, la conductora Verónica Varano dialogó con la Lic. Viviana Sotolano (Psicóloga – MN. 65.860), especialista en la materia y directora del centro Siempre es por hoy.
El encuentro permitió desentrañar los mitos y realidades que rodean a los consumos problemáticos, ofreciendo una hoja de ruta necesaria para quienes transitan este camino.
¿Qué define a una adicción?
Desde una perspectiva clínica y sistémica, la licenciada Sotolano define la adicción como una conducta desorganizada donde la persona, ante la incapacidad de poner en palabras su malestar, lo traslada al acto. Más allá de las sustancias químicas como el alcohol, la cocaína o los psicofármacos, el espectro actual incluye adicciones sin sustancia, tales como la ludopatía —cada vez más frecuente en edades tempranas—, el uso compulsivo de dispositivos móviles y la dependencia al trabajo o a la actividad física.
Las señales de alerta son claras: cambios abruptos en los círculos sociales, negligencia en las responsabilidades laborales o académicas, alteraciones en los ciclos del sueño, irritabilidad constante y un descuido generalizado de la rutina diaria. La especialista advierte que la negación y la manipulación son síntomas intrínsecos de la enfermedad, lo que dificulta que el paciente solicite ayuda de manera voluntaria.
El rol de la familia y el sistema de apoyo
Uno de los pilares del enfoque de Sotolano es la mirada sistémica: el adicto no es un ser aislado, sino que está inmerso en un sistema familiar que, muchas veces, sin intención, puede convertirse en coadicto. Para la experta, el acompañamiento familiar es indispensable. Es vital abandonar la idea de esperar a que el paciente “toque fondo”, ya que el costo emocional y físico de esa espera suele ser irreversible. La recomendación es clara: buscar espacios de psicoeducación donde la familia pueda adquirir herramientas, aprender a establecer límites y encontrar canales de comunicación asertivos, siempre evitando confrontar a la persona mientras se encuentra bajo los efectos de alguna sustancia.
El camino hacia la recuperación: centros de día y resiliencia
El tratamiento de las adicciones no es lineal. En Siempre es por hoy, se trabaja bajo un modelo de “traje a medida”, reconociendo que cada paciente requiere una intervención específica. Los centros de día permiten una rehabilitación ambulatoria estructurada, donde la psicoterapia individual se complementa con la terapia grupal. Esta última es fundamental, ya que el reflejo en el otro y la empatía con pares que atraviesan situaciones similares fortalecen el compromiso con la abstinencia.
Un punto crucial del diálogo fue la desmitificación de las recaídas. Lejos de ser un fracaso absoluto, son consideradas parte del proceso. Lo importante, destaca la licenciada, es analizar los disparadores —pensamientos, compañías o eventos— que precedieron al consumo. El objetivo es que la recaída se convierta en una instancia de aprendizaje que, con el soporte de un equipo interdisciplinario, le otorgue al paciente más herramientas de resistencia.
Finalmente, el mensaje es de esperanza. Si bien el camino es arduo y requiere de un compromiso constante, el acceso a profesionales especializados y el sostén de una red de contención hacen que la recuperación sea posible. La intervención temprana, la honestidad en el ámbito terapéutico y el involucramiento consciente del entorno familiar son los elementos que definen, en última instancia, el éxito de un tratamiento pensado para devolverle a la persona su libertad y bienestar.
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