De homenajes olvidados a la fiebre mundialista: La evolución del Día del Padre y cómo celebrarlo hoy

El tercer domingo de junio es una fecha marcada a fuego en el calendario de millones de familias en América Latina y el mundo. Es el día de los abrazos compartidos, los asados en familia y las sobremesas interminables. Sin embargo, detrás de la festividad comercial que conocemos hoy, se esconde una historia de persistencia, gratitud filial y una constante transformación cultural que, en este 2026, se cruza de lleno con la pasión por el fútbol.

El origen: La historia de una promesa y un olvido
​A diferencia del Día de la Madre, que tuvo una aceptación casi inmediata, el reconocimiento a los padres tardó décadas en consolidarse. La idea nació formalmente en 1909 en Washington, Estados Unidos. Sonora Smart Dodd, una mujer que había sido criada junto a sus cinco hermanos exclusivamente por su padre, Henry Jackson Smart —un veterano de la Guerra de Secesión—, sintió que la labor de los hombres que criaban en soledad no estaba siendo valorada.

​Sonora propuso el natalicio de su padre, el 5 de junio, para la celebración. Aunque la idea no prosperó de inmediato, la semilla quedó plantada. La propuesta fue ganando apoyo de manera muy lenta hasta que, en 1924, el presidente Calvin Coolidge apoyó la idea de establecer un día nacional. Finalmente, en 1966, el presidente Lyndon B. Johnson firmó una proclamación declarando el tercer domingo de junio como el Día del Padre en los Estados Unidos, un modelo que gran parte de América Latina adoptó con los años.

​El dato local: En Argentina, el primer festejo se realizó un 24 de agosto de 1958, en honor a la fecha en que José de San Martín se convirtió en padre de Merceditas. Aunque en algunas provincias e instituciones se intenta mantener esa fecha por su valor patriótico, la costumbre comercial y global terminó imponiendo el tercer domingo de junio en todo el país.

La evolución: Del rol proveedor a la paternidad activa
​La forma de celebrar a los padres ha cambiado al mismo ritmo que las estructuras sociales:
​Décadas de 1970 y 1980: Los regalos tradicionales reflejaban un rol estrictamente proveedor o formal: corbatas, pañuelos, lociones de afeitar o camisas de vestir. El festejo se limitaba a una cena formal.

Años 1990 y 2000: Con el auge de la tecnología, los obsequios viraron hacia los reproductores de música, herramientas eléctricas para el hogar y los primeros teléfonos celulares.

​En la actualidad (2026): El concepto ha cambiado drásticamente hacia las experiencias compartidas. Los padres de hoy valoran el tiempo de calidad, la cocina gourmet, el bienestar y, sobre todo, compartir pasiones comunes con sus hijos.

Además, este año la festividad coincide con la emoción del Mundial de fútbol, transformando la jornada en un epicentro de trivias, camisetas y partidos en pantalla gigante.

Guía de actividades para disfrutar hoy
​Ya sea que prefieran la calidez del hogar para resguardarse del frío invernal o salir a explorar las propuestas urbanas, aquí hay opciones para todos los gustos:
Planes para hacer en casa
​Maratón de cine temático: Preparar pochoclos y armar un ciclo de clásicos en el sillón. Películas que exploran la paternidad desde la comedia o la emoción son ideales para esta tarde.

​Torneo de juegos de mesa o consolas: Desempolvar los juegos de estrategia o armar un campeonato de videojuegos de fútbol aprovechando el clima del torneo global. Un mano a mano generacional inolvidable.

​Cocina en equipo: En lugar de que uno solo trabaje, la tendencia actual es cocinar juntos. Diseñar hamburguesas caseras con ingredientes gourmet o amasar pizzas caseras puede ser una gran actividad grupal.

Planes para salir afuera
​El circuito de pizzerías históricas: Un clásico porteño infalible. Caminar por la avenida Corrientes y sentarse a disfrutar de una porción de muzzarella «de dorapa» en los mostradores más emblemáticos de la ciudad.

​Adrenalina y simuladores: Para los padres más tecnológicos o fierreros, los espacios de simuladores profesionales de automovilismo en zonas como Palermo o Saavedra ofrecen competencias virtuales que simulan carreras reales en pistas del mundo.

​Turismo de cercanía: Aprovechar el mediodía para visitar las cantinas tradicionales de La Boca o hacer una escapada gastronómica corta a pueblos rurales cercanos para disfrutar de un almuerzo de campo.

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