«Tiburón»: El secreto detrás del sonido del terror

El cine de terror cambió para siempre en 1975 con el estreno de Tiburón (Jaws), dirigida por Steven Spielberg. Sin embargo, la mitad del miedo que provocó en las salas de todo el mundo no provino de las imágenes, sino de una partitura de apenas dos notas. El compositor John Williams logró lo impensable: dotar de una presencia física y letal a un monstruo mecánico que casi nunca funcionaba en el set de rodaje.

Pero, ¿cómo se construye el miedo flotante desde el sonido? A continuación, te proponemos un análisis de escucha guiada para que, la próxima vez que le des play al tema principal, puedas identificar exactamente qué instrumento está ejecutando cada audio.

Guía de Audición: ¿Qué estás escuchando realmente?
1. El latido inicial (El acecho)

  • Los instrumentos: Contrabajos y violonchelos.

  • Qué buscar al oído: En los primeros segundos de la pista, el sonido emerge desde el silencio absoluto en una zona extremadamente grave (pianissimo). Williams utilizó específicamente un bloque pesado de 6 contrabajos y 8 violonchelos tocando las dos famosas notas alternadas (Mi y Fa). Al principio están muy espaciadas, imitando un pulso o latido cardíaco lento que, de forma progresiva y constante, comienza a acelerarse. Es el monstruo que te detectó a la distancia.

2. La melodía amenazante (La proximidad)

  • El instrumento: La Tuba.

  • Qué buscar al oído: Poco después de que las cuerdas graves imponen el ritmo del latido, entra una melodía solista que suena extraña, tensa y asfixiante. Ese audio le pertenece a una tuba (interpretada en la grabación original por Tommy Johnson). Williams le pidió deliberadamente al músico que tocara en un registro inusualmente agudo y alto para ese instrumento. El esfuerzo físico que requería alcanzar esas notas le dio a la melodía un color forzado y rasposo; simula la respiración pesada de la criatura que ya está encima de su presa.

3. El clímax y la ferocidad (El ataque)

  • Los instrumentos: Trombones bajos y trompetas, acompañados de cuerdas altas y maderas.

  • Qué buscar al oído: Cuando el ritmo del latido se vuelve frenético y el peligro llega a la superficie, la orquesta explota. Vas a escuchar unos golpes secos, violentos y metálicos: son 4 trombones bajos y las trompetas irrumpiendo con toda su fuerza. En paralelo, los violines agudos y las flautas intervienen con giros rápidos, caóticos y estridentes. Este bloque agudo ya no representa al tiburón, sino el pánico de la víctima, las salpicaduras de agua y la desesperación del ataque.

Las fuentes de la genialidad: ¿En qué se inspiró Williams?
Lejos de surgir de la nada, Williams confesó que para lograr este enfoque primitivo y visceral se inspiró en grandes piezas de la música clásica que exploraban el dinamismo y la brutalidad rítmica.

Su influencia principal fue La consagración de la primavera de Ígor Stravinsky, particularmente por sus ritmos asimétricos, secos y violentos. También se reconocen ecos directos del movimiento «Marte, el portador de la guerra» (de la suite Los planetas de Gustav Holst), y de la Sinfonía N.º 7 de Antonín Dvořák. Williams buscaba un motivo «tan indestructible como la propia criatura, algo que pareciera una fuerza mecánica imparable».

El presente de una leyenda viva
¿Qué es de la vida de su creador? A sus 94 años, John Williams es considerado el compositor cinematográfico más importante de todos los tiempos. Aunque en el último tiempo redujo considerablemente sus apariciones públicas y compromisos de dirección en vivo, continúa muy ligado a la música y preservando su monumental legado.

A lo largo de una carrera que abarca más de seis décadas, acumuló 54 nominaciones al premio Óscar (siendo la persona viva más nominada de la historia) y se llevó la estatuilla en cinco ocasiones, precisamente una de ellas por la banda sonora de Tiburón.

Su catálogo de obras es, literalmente, la banda sonora de la cultura pop global. Además de revolucionar el suspenso, Williams es la mente maestra detrás de las melodías de las sagas completas de Star Wars e Indiana Jones, así como de las primeras tres entregas de Harry Potter. También firmó los himnos imperecederos de Superman, E.T., el extraterrestre, Jurassic Park, La lista de Schindler y Mi pobre angelito. Con Tiburón, Williams demostró que el sonido correcto puede hacernos temer profundamente a lo que no vemos, redefiniendo el lenguaje del cine para siempre.

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