Pausa: El vínculo con mamá, un viaje hacia el autoconocimiento y la libertad emocional

En una reciente edición del ciclo Pausa, la conductora Karin Cohen recibió a Lilian Ramírez Martínez, reconocida terapeuta sistémica transgeneracional, para abordar una temática profunda y movilizante: la importancia de sanar el vínculo materno. A lo largo del programa, se exploró cómo la figura de la madre no solo marca nuestra identidad, sino que también actúa como el pilar fundamental desde el cual construimos nuestra relación con el mundo, el éxito y la abundancia.

La influencia del inconsciente familiar
Lilian explicó que los individuos no son seres aislados, sino el resultado de un sistema familiar complejo. A menudo, las personas intentan distanciarse de sus raíces mediante decisiones conscientes —como mudarse a otro país o romper la comunicación—, pero el inconsciente guarda lealtades invisibles. «A tu inconsciente le da igual que tú no estés de acuerdo con tu familia, porque nosotros vamos a seguir sus normas, sus estructuras y sus creencias», señaló la especialista. Esta dinámica explica por qué, incluso sin quererlo, terminamos repitiendo patrones emocionales y comportamientos de nuestros ancestros.

Mamá como fuente de abundancia
Uno de los ejes más reveladores del encuentro fue la conexión simbólica entre la madre y el dinero. Según la mirada sistémica, la madre es el primer acto de abundancia plena: la gestación y el nacimiento representan el regalo de la vida. Cuando una persona rechaza su vínculo con mamá, inconscientemente bloquea su capacidad para recibir, valorar y gestionar la riqueza. La carencia que la madre pudo haber sentido o transmitido suele instalarse en el hijo, condicionando su propio desarrollo financiero y su capacidad de prosperar.

De la mirada infantil al juicio adulto
El programa puso especial énfasis en cómo los hijos miran a sus padres. Ramírez Martínez destacó que, habitualmente, juzgamos a nuestro progenitor a través de los ojos de la madre, cargando con lealtades que no nos pertenecen. La propuesta central de la terapeuta es invitar a las personas a mirar a sus padres como seres humanos adultos, con sus propios dolores, carencias y limitaciones. Al hacerlo, dejamos de ser los jueces de sus errores para convertirnos en adultos responsables de nuestra propia vida.

Sanar para estar disponibles
Sanar el vínculo no significa justificar el pasado, sino reconocerlo para liberarse de él. «Cuando un ser humano está mirando hacia los ancestros, no está disponible para el rol de su vida», advirtió la experta. El proceso de sanación implica tomar el lugar que corresponde como hijos y permitir que los padres ocupen su lugar, lo que restaura el orden jerárquico y otorga una libertad emocional necesaria para emprender proyectos personales, formar parejas saludables y disfrutar de la propia identidad.

A través de este encuentro, quedó claro que la sanación comienza cuando nos atrevemos a mirar hacia adentro, integrando nuestra sombra y aceptando nuestra historia con compasión, para finalmente caminar hacia el futuro con pasos más livianos.

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