A 86 años del debut de Bugs Bunny, el conejo que revolucionó la animación

El 27 de julio de 1940, las salas de cine de los Estados Unidos fueron testigos del nacimiento de una figura icónica que transformaría para siempre la industria de los dibujos animados. Con el estreno del cortometraje A Wild Hare (La liebre salvaje), producido por Warner Bros. bajo la serie Merrie Melodies y dirigido por el visionario Tex Avery, el mundo conoció por primera vez a Bugs Bunny en su versión definitiva, relajada y sarcástica, acompañado por el cazador Elmer Gruñón.

Aunque existían prototipos anteriores creados en los estudios de animación de Leon Schlesinger, como el conejo aparecido en Porky’s Hare Hunt (1938), fue en A Wild Hare donde el personaje cristalizó todos los rasgos que lo llevaron al estrellato global. Con la inconfundible voz de Mel Blanc, que combinó los acentos característicos de Brooklyn y el Bronx, el personaje emergió de su madriguera masticando una zanahoria —una clara parodia inspirada en la actuación de Clark Gable en la película It Happened One Night— para pronunciar su célebre muletilla: «¿Qué hay de nuevo, viejo?» (What’s up, Doc?).

A diferencia de otros personajes de la época que reaccionaban de forma histérica o temerosa ante el peligro, Bugs Bunny introdujo una postura fresca, irreverente y llena de confianza. No importaba la amenaza de Elmer Gruñón ni la complejidad de las situaciones; el astuto conejo siempre mantenía el control absoluto de la escena, utilizando el ingenio, los disfraces y una lógica absurda para salir victorioso. Esta dinámica rompió el paradigma del héroe tradicional en la Edad de Oro de la animación estadounidense, convirtiéndolo en un reflejo de la picardía y la resiliencia popular durante los difíciles años de la Segunda Guerra Mundial.

Con el trabajo posterior de directores fundamentales como Chuck Jones, Friz Freleng y Bob Clampett, el conejo gris se consolidó como la gran estrella de los Looney Tunes y en la mascota oficial de Warner Bros.. Nominado al Premio Óscar en su debut y ganador de la estatuilla dorada en 1958 por el corto Knighty Knight Bugs, su figura trascendió la pantalla grande para conquistar la televisión, el comercio internacional y las franquicias cinematográficas contemporáneas como Space Jam (1996). A 86 años de aquel histórico estreno, Bugs Bunny se mantiene como una obra maestra del humor visual, la comedia de enredo y la cultura pop universal.

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