Resignificar el dolor: El camino hacia la transformación personal

En una reciente entrega del ciclo Pausa, la conductora Karin Cohen mantuvo un emotivo y profundo encuentro con Pamela Montero, psicóloga social y holística. El eje central de la conversación giró en torno a la capacidad humana de resignificar el dolor, transformando las experiencias traumáticas y los duelos en potentes herramientas de crecimiento personal y autoconocimiento.

El poder de elegirnos a nosotros mismos
Durante el programa, Pamela compartió su propia historia de vida, marcada por la pérdida abrupta de figuras fundamentales en 2013. Lejos de quedar atrapada en el sufrimiento, la especialista explicó cómo logró trascender la culpa y el estancamiento a través de su método «Me elijo». Este enfoque propone un cambio de paradigma: dejar de postergar los deseos propios en pos de mandatos familiares o sociales, y asumir el amor propio no como un concepto abstracto, sino como una práctica diaria de autoconocimiento.

El programa invita a la audiencia a cuestionar por qué nos resulta tan difícil priorizarnos y cómo esa falta de diálogo interno amoroso actúa como una limitación. «Elegirse a uno mismo no es un acto egoísta, es una forma de honestidad», sentenció Montero, destacando que, a menudo, intentamos sostener vínculos que no nos nutren por miedo al qué dirán o por una profunda sensación de culpa arraigada desde la infancia.

Un proceso en cuatro pasos para la sanación
El método propuesto por la psicóloga consta de cuatro etapas esenciales que permiten a las personas sanar y transformar su historia:

  1. El conflicto: Identificar el malestar real detrás de las quejas cotidianas. Muchas veces, lo que creemos que es el problema es solo una manifestación superficial de algo mucho más profundo.
  2. La raíz: Explorar el origen de los patrones y creencias. La infancia es el terreno donde se construye nuestra identidad, y comprender esas vivencias tempranas permite liberar la carga emocional que arrastramos como adultos.
  3. La resignificación: Mirar nuestra historia sin juicios. Cambiar la perspectiva sobre los hechos del pasado nos permite dejar de ser víctimas para convertirnos en los maestros de nuestra propia existencia.
  4. La integración: Es la fase final y quizás la más difícil, donde se aplica lo aprendido en la vida cotidiana. Aquí es donde se establecen límites saludables y se toman decisiones valientes, integrando los aprendizajes como parte de nuestra nueva identidad.

Mirar la historia sin juicio
El encuentro destacó la importancia de mirar nuestra historia sin la lente del juicio, comprendiendo que nuestros padres y ancestros también actuaron desde sus propias carencias. Esta perspectiva es fundamental para soltar la culpa y avanzar hacia una vida más liviana. La especialista subrayó que el dolor no debe ser ignorado ni escondido, sino transitado con consciencia para poder emergir de él con mayor sabiduría.

Pausa continúa consolidándose como un espacio de reflexión esencial, donde profesionales de diversas disciplinas brindan herramientas para transitar la vulnerabilidad y mejorar la relación con los demás desde un lugar de autenticidad. La historia de Pamela Montero es un recordatorio de que, incluso en los momentos de mayor oscuridad, siempre existe la posibilidad de elegir un camino diferente hacia la plenitud.

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