Este 16 de septiembre de 2026 se cumple exactamente medio siglo de uno de los episodios más oscuros de la última dictadura cívico-militar en Argentina.
Conocido históricamente como La Noche de los Lápices, este violento operativo represivo tuvo lugar en la ciudad de La Plata y consistió en el secuestro, tortura y desaparición de un grupo de jóvenes militantes, en su inmensa mayoría estudiantes de escuelas secundarias. A cincuenta años de los hechos, este evento criminal sigue siendo un pilar ineludible en la construcción de las políticas de memoria, verdad y justicia a nivel nacional.
El reclamo por el boleto estudiantil y la militancia
El relato popular asoció frecuentemente el secuestro de estos jóvenes a su participación activa en las marchas por la obtención del Boleto Estudiantil Secundario (BES), un beneficio económico logrado en 1975 y suspendido por el gobierno de facto en agosto de 1976. Sin embargo, la reconstrucción histórica demostró que el accionar represivo respondía a un objetivo político mucho más amplio. Los estudiantes atacados eran militantes activos de la Unión de Estudiantes Secundarios (UES) y otras agrupaciones. Las fuerzas armadas consideraban que la alta politización juvenil representaba un foco de resistencia que debía ser neutralizado mediante el terrorismo de Estado.
El operativo clandestino en la ciudad de La Plata
Durante la madrugada del 16 de septiembre de 1976, efectivos armados de la Policía de la Provincia de Buenos Aires, operando bajo las órdenes del general Ramón Camps, irrumpieron violentamente en los domicilios de varios adolescentes platenses. Entre esa noche y los días posteriores, secuestraron a un total de diez estudiantes. Las víctimas fueron trasladadas de inmediato a distintos centros clandestinos de detención, destacándose lugares de exterminio como el Pozo de Arana y el Pozo de Banfield. En estos oscuros recintos, los jóvenes sufrieron condiciones inhumanas, interrogatorios y torturas, sin ningún tipo de proceso legal ni derecho a defensa.
Sobrevivientes, desaparecidos y el legado democrático
De los estudiantes secuestrados en aquel operativo, seis permanecen al día de hoy como detenidos desaparecidos: Claudio de Acha, María Clara Ciocchini, María Claudia Falcone, Francisco López Muntaner, Daniel Racero y Horacio Ungaro. Solo cuatro lograron sobrevivir a los campos de concentración: Pablo Díaz, Emilce Moler, Gustavo Calotti y Patricia Miranda.
Gracias a sus testimonios fundamentales ante la justicia, brindados desde el histórico Juicio a las Juntas, se logró visibilizar la magnitud del horror. En homenaje permanente a las víctimas, cada 16 de septiembre el país conmemora el Día de los Derechos de los Estudiantes Secundarios, transformando una tragedia histórica en una jornada de reflexión ineludible sobre la participación democrática y la defensa de los derechos humanos.
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