En el reciente episodio de Pausa, conducido por Karin Cohen, se abordó la fascinante intersección entre la inteligencia corporal y la gestión del estrés a través de la metodología TRE (Tension & Trauma Releasing Exercises).
La invitada especial, María Inés Burs, formadora y facilitadora certificada, explicó cómo esta técnica permite a los seres humanos acceder a un recurso natural diseñado por nuestra propia biología para procesar tensiones acumuladas.
¿Qué es TRE y cómo funciona?
El TRE es un método corporal que, mediante una serie de siete ejercicios, activa lo que se conoce como temblor neurogénico. Este mecanismo, presente en todos los mamíferos, es la forma en la que el sistema nervioso descarga el exceso de activación tras situaciones de estrés, miedo o impacto. Lejos de ser una respuesta negativa, Burs destaca que este temblor es un recurso de autorregulación esencial que, culturalmente, solemos reprimir o bloquear, impidiendo que el cuerpo alcance su estado de equilibrio homeostático.
Más allá de la palabra: el cuerpo como sede del trauma
Uno de los pilares de la charla fue la premisa de que las experiencias traumáticas no solo habitan en la mente, sino que se alojan en el soma (cuerpo). Burs subrayó que muchas veces no es necesario poner en palabras el origen del malestar para liberarlo; el TRE ofrece una vía física para que el sistema nervioso «suelte» las tensiones sin necesidad de revivir el evento traumático. Esta técnica resulta fundamental tanto para individuos que enfrentan niveles altos de ansiedad o ataques de pánico, como para comunidades que han atravesado situaciones límite.
Aplicaciones y alcance social
La experiencia de la invitada es vasta: ha llevado esta metodología a grupos en condiciones de extrema vulnerabilidad, incluyendo mujeres en contextos de encierro, fuerzas policiales y soldados que regresan de misiones críticas. En todos estos casos, el objetivo es el mismo: empoderar a las personas brindándoles una herramienta práctica, sencilla y, sobre todo, propia, que no depende de terceros ni de medicación, permitiendo que cada individuo aprenda a escuchar a su propio cuerpo.
La nota final es una invitación a la paz interior. Para María Inés Burs, el ejercicio regular de esta técnica no solo ayuda a gestionar conflictos externos —como parte de su labor como mediadora—, sino que facilita una comunicación consciente con uno mismo, promoviendo una vida mucho más liviana, serena y conectada con el momento presente.
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