Salud y descanso: Las claves de la medicina del sueño

Dormir no es simplemente una pausa en nuestra actividad diaria; es un proceso biológico esencial donde el organismo realiza funciones críticas, desde la consolidación de la memoria hasta la regulación hormonal.

En el reciente episodio de Estar Bien!, la conductora Verónica Varano dialogó con la Dra. Ximena Schejtman (Médica otorrinolaringóloga, diplomada en Medicina del Sueño. MN. 138.089), para desentrañar por qué un descanso inadecuado compromete nuestra salud integral.

Ronquidos: ¿Señal de alerta o molestia cotidiana?
Uno de los puntos centrales del encuentro fue la distinción entre un ronquido ocasional y los trastornos crónicos. La especialista advirtió que el ronquido habitual, a menudo visto como algo trivial o gracioso, puede ser indicador de patologías subyacentes, como la apnea obstructiva del sueño. Este trastorno, caracterizado por interrupciones repetidas en la respiración durante la noche, no solo afecta la calidad del descanso del paciente y de su entorno, sino que aumenta significativamente los riesgos cardiovasculares y cerebrovasculares a largo plazo. La falta de oxígeno constante durante las horas de sueño es un enemigo silencioso que el sistema médico actual busca prevenir mediante diagnósticos tempranos.

Factores de Riesgo y el Impacto en la Vida Diaria
La anatomía, el sobrepeso y factores hormonales —especialmente marcados durante la perimenopausia y menopausia en las mujeres— juegan un rol determinante en la predisposición a los trastornos del sueño. La Dra. Schejtman hizo hincapié en que dormir no es sinónimo de descansar. Muchas personas pasan ocho horas en la cama, pero debido a las apneas, su sueño es superficial y fragmentado, lo que deriva en una somnolencia diurna crónica, pérdida de concentración y un mayor riesgo de accidentes laborales o de tránsito. El rendimiento cognitivo y la capacidad de reacción se ven mermados de forma similar a como ocurriría bajo la influencia del alcohol.

Estrategias para un descanso reparador
Para mejorar la calidad de vida, la especialista recomendó implementar hábitos de higiene del sueño rigurosos. Entre las claves, destacan:

  • Establecer rutinas: Acostarse y levantarse siempre a la misma hora.
  • Control del entorno: Mantener la habitación fresca, idealmente entre 20 y 22 grados, y evitar dispositivos electrónicos antes de dormir.
  • Alimentación consciente: Realizar cenas livianas que permitan una digestión adecuada antes de recostarse.
  • Consulta profesional: Ante la persistencia de ronquidos o pausas respiratorias, es indispensable acudir a un especialista para realizar estudios del sueño (poligrafía o polisomnografía) y acceder a tratamientos personalizados, que pueden ir desde dispositivos de avance mandibular hasta el uso de equipos de presión positiva (CPAP).

En conclusión, el descanso debe ser considerado un pilar fundamental del bienestar. Escuchar al cuerpo y buscar asesoramiento profesional ante síntomas recurrentes es el primer paso hacia una vida más sana, productiva y equilibrada.

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