En la reciente edición del ciclo «Pausa», conducido por Karin Cohen a través de la señal Global Play, se abordó una temática tan fascinante como esencial: la relación entre los sueños, la creatividad y la salud emocional.
Para profundizar en este universo, el programa recibió a Fernanda Bolli (Analista Junguiana especializada en Creatividad y Arteterapia. Psicóloga. MN. 30.410), y a Juliana Bernardo (Analista Junguiana. Médica. MP. 9.609), ambas integrantes del espacio terapéutico Umbralia.
Durante el encuentro, las especialistas explicaron que los sueños no deben entenderse de forma lineal o premonitoria en un sentido esotérico, sino como mensajes de nuestra propia psique. Según la doctora Bernardo, el sueño es una herramienta de la naturaleza que nos ofrece una guía personalizada, fabricada a nuestra propia medida, para ayudarnos a comprender síntomas, crisis o momentos de nuestra vida que requieren atención. En lugar de patologizar o etiquetar al individuo, el enfoque junguiano propone que cada persona se encuentra en un constante proceso de reconstrucción.
Uno de los ejes centrales fue la importancia de la creatividad como instinto básico. Fernanda Bolli destacó que cuando los seres humanos bloqueamos nuestra capacidad de jugar o de crear, perdemos el brillo y la conexión con nuestra esencia. Según las expertas, este bloqueo suele ocurrir por intentar satisfacer expectativas externas o cumplir con mandatos sociales, alejándonos de lo que realmente somos. En este sentido, el arte surge como un lenguaje potente que permite poner en imágenes aquello que las palabras racionales no alcanzan a expresar, facilitando la sanación emocional.
Para quienes buscan reconciliarse con su mundo onírico, el equipo de Umbralia ofreció consejos prácticos. Recomendaron establecer una pequeña rutina de meditación antes de dormir y, al despertar, tomarse unos minutos para escribir o grabar los sueños antes de que la rutina diaria los borre. Lejos de buscar una interpretación universal, el método consiste en amplificar las imágenes personales, observando cómo resuenan en la historia única de cada soñante.
Finalmente, el programa sirvió como una invitación a la reflexión sobre el valor de las «pausas» en la vida cotidiana. Tanto Cohen como sus invitadas coincidieron en que dedicar tiempo a actividades personales —ya sea la escritura, el arte o momentos de silencio— es vital para sostener la salud mental en un mundo de alta velocidad. Con una propuesta que combina profesionalismo y calidez humana, el episodio reafirmó que siempre existe un camino para volver a uno mismo, utilizando la creatividad como llave maestra para transformar las crisis en nuevas oportunidades.
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