· Economía
Argentina se encuentra en un momento clave en su camino económico, con desafíos y decisiones importantes de cara al futuro. La reducción de los pasivos en Pesos del Banco Central ha sido notable, gracias a medidas como el reemplazo por parte de las carteras de los bancos de pases pasivos por Ledes (Bonos a tasa fija) y títulos CER (Bonos ajustables por inflación), además de tasas de interés reales muy bajas, el aumento de un 30% del contado con liquidación (CCL) y la absorción de pesos a través del BOPREAL. Sin embargo, esto plantea preguntas sobre la dirección de la política monetaria en el corto plazo.
Los pasivos en pesos del BCRA se encuentran apenas un 5% por encima de los mínimos alcanzados en octubre de 2023 medidos al CCL.

Mirando hacia el futuro, se estima que los pasivos en pesos del Banco Central disminuirán aún más en los próximos meses, alcanzando niveles similares a los de 2003 para fines de mayo, siempre y cuando las tasas de interés se mantengan sin cambios en términos nominales. Hoy tenemos una tasa de interés en torno a 100% TNA contra una inflación considerablemente mayor, del 211% anualizada. Esto plantea una decisión crucial para el Gobierno: ¿mantener tasas reales negativas para reducir los pasivos o aprovechar la oportunidad de implementar una política monetaria con tasas reales positivas para combatir la inflación?
Hay que destacar también que desde que asumió este nuevo gobierno, la base monetaria prácticamente se mantuvo constante en términos nominales (sin descontar inflación se expandió 1%), lo que implica una fuerte caída en términos reales, contribuyendo de forma notoria a tratar de tener un ancla nominal para poder contener la inflación junto con el plan fiscal con déficit financiero cero.
En el corto plazo, el acceso de privados al Mercado Único y Libre de Cambios (MULC) ha mostrado signos de recuperación en enero, a pesar de algunas fluctuaciones recientes. Igualmente la demanda por parte de importadores se encuentra en niveles históricamente bajos, ayudando transitoriamente al Banco Central a lograr compras en el mercado cambiario a exportadores.
Una nota positiva proviene del sector agrícola, donde se espera un aumento en la cosecha de soja y maíz, a pesar de la caída de los precios internacionales de estos cultivos. Esto podría impulsar el valor de la cosecha en unos USD 13.300 millones con respecto al año anterior. Igualmente hay que seguir atentamente los próximos días, se vienen jornadas de mucho calor y la cosecha gruesa (sobre todo la soja), entran en un punto clave del ciclo en el cual necesitan humedad para poder lograr buenos rindes.
Fotos: BCRA.
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