Preocupado por la inflación, el Gobierno decidió dosificar las subas de tarifas mediante la postergación de la suba del gas que estaba prevista para el 1 de febrero. En su lugar, las autoridades avanzarán primero con la actualización de las facturas residenciales de electricidad, mientras sigue en suspenso el ajuste del boleto de transporte, que debía entrar en vigencia a partir de este jueves.
Según fuentes oficiales, la orden provino del ministro de Economía, Luis Caputo, quien decidió priorizar la energía eléctrica, pese a que las primeras audiencias públicas fueron las del gas.
El cambio de planes se debería a la decisión de amortiguar el impacto de las tarifas sobre la inflación, en medio de una andanada de aumentos al que este jueves ves se sumaría un ajuste del 11% en las naftas. Algunas consultoras, como EcoGo, habían estimado que los incrementos en el gas podían sumar hasta 2 puntos sobre el IPC de febrero y la electricidad, cerca de 1 punto en marzo.
Pese a que Javier Milei festejó el dato de inflación de diciembre, que arrojó una suba récord del 25,5%, el Gobierno enfrenta presiones cruzadas para reducir, por un lado, el ritmo de aceleración de los precios y avanzar, por otra parte, en la eliminación de subsidios para lograr el déficit financiero cero, una meta de la que depende el desembolso de US$ 4.700 millones que se negocia con el FMI.
De mantenerse el esquema actual, el gasto público en el rubro eléctrico se elevaría a US$ 5.230 millones, según datos oficiales.
En cuanto al transporte, el Gobierno tenía previsto comenzar a aplicar subas del 250% desde este jueves, con tarifas mínimas de $ 270 para el servicio de colectivos y de $ 130 para el ferroviario. Pero la Justicia aceptó un amparo presentado por el intendente de Esteban Echeverría, Fernando Gray, que ayer fue apelado por la Nación, por lo que la actualización sigue en suspenso.
Foto: Télam.
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