Este martes ocurrió un hecho insólito en la casa de Gran Hermano. La famosa y preciada mascota de Furia, Cariño, abandonó la casa tras ser atada a una gran cantidad globos de helio en el patio.
Lo cierto es que todo comenzó como un juego, donde incluso la misma Juliana estuvo de acuerdo con la idea. Sin embargo, se arrepintió al darse cuenta que no todo salió como esperaba, y que su reno de peluche atravesó las paredes del jardín.
Ante la preocupación por no poder recuperar a Cariños, Furia decidió ir al confesionario para que la producción pueda ayudarla de algún modo. «Me dejaron hacer un llamado a la solidaridad y que quien la tenga la puede venir a traer a la casa», le comentó a sus compañeros.
El reingreso de Ariel
En un principio, Big Ari hizo su ingreso en una edición especial del “Congelados”, el desafío dentro del juego en el que participaron los familiares de los distintos participantes con el objetivo de darles aliento mientras ellos debían mantenerse imperturbables ante la visita. En este caso, el ex “hermanito” entró con Cariños, la mascota de papel de Juliana Furia Scaglione y que esta tarde los participantes la hicieron volar por fuera de la casa atándola a una serie de globos con el deseo de que se convierta en un “golden ticket” para que alguien entrara a jugar a la casa.
“Menos mal que te rescató Big Ari. Menos mal, Cariños, porque aquellos fueron. Te rescató Big Ari y volvimos a la casa. Mirá, se ríen todos, ¿quién fue?”, dijo Ariel, fiel a su estilo histriónico, mientras caminaba por el pasillo del parque y de fondo se escuchaban algunas risas contenidas de parte de los “hermanitos” ante su aparición. “Sí, reíte vos, Chino”, le decía a Martín Ku, tentado con la situación. Al entrar al living, los saludó a todos. ”¿Cómo están? Ay, mi amor, no me llorés, Cata”, le dijo a la participante que se emocionó con su aparición.
Al retirarse, todos exclamaron sorprendidos y con risas la llegada de Ariel, menos, claro, Alfa. “Ni lo miré, no lo quise mirar”, decía orgulloso el sexagenario. Sin embargo, la sonrisa se le borraría minutos más tarde, cuando se anunciaba que Ansaldo se quedaría unos días a ser parte del juego, al igual que él.
Todos corrieron a abrazar a Ariel, felices, cuando hizo su reingreso. Pero Alfa empezó a caminar en círculos. “Me voy, yo me voy. Agarro la valija y me voy a la mierda. Me voy a mi casa con mis amigos”, amenazó. Furia lo seguía, tratando de convencerlo para que revea la situación. Incluso Ansaldo hizo lo mismo: “Pero daaaale, quedémonos a disfrutar, los chicos están contentos”. Y cuando estaba por encarar para el confesionario para anunciar su salida, Santiago del Moro se enlazó con la casa y le pidió que se acercara al living para charlar con él y con todos.
Foto: X.
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