Artemis II: Por qué la primera misión tripulada del programa lunar no pisará la superficie

La expectación es máxima ante el próximo gran hito del programa Artemis de la NASA. La misión Artemis II marcará el regreso de seres humanos a las cercanías de la Luna, un logro que no se repite desde la última misión Apolo en 1972. Sin embargo, existe una confusión común en la opinión pública: la tripulación de Artemis II no descenderá a la superficie lunar. Su viaje es un paso intermedio crucial, diseñado para validar tecnologías y procedimientos antes de intentar un alunizaje.

Una misión de prueba operativa
La razón fundamental por la que la tripulación de Artemis II no pisará la Luna radica en la naturaleza misma de la misión. Artemis II está catalogada como un vuelo de prueba operativo. El objetivo principal de la NASA y sus socios internacionales no es la exploración del suelo lunar en esta etapa, sino la certificación completa de la nave espacial Orion y del cohete Space Launch System (SLS) con seres humanos a bordo en un entorno de espacio profundo.

Tras el éxito rotundo de Artemis I, que voló sin tripulación alrededor de la Luna en 2022 para probar la resistencia térmica y la navegación, Artemis II introduce el factor humano. Los ingenieros necesitan verificar que los sistemas de soporte vital, control ambiental, comunicaciones y radiación funcionen perfectamente durante una misión prolongada antes de añadir la complejidad y el riesgo que supone un alunizaje y el posterior despegue desde la superficie.

Trayectoria y objetivos específicos
La misión, que tendrá una duración aproximada de diez días, utilizará una trayectoria de inyección translunar. Tras el lanzamiento desde el Centro Espacial Kennedy, la nave Orion, con los astronautas a bordo, rodeará la Luna en una trayectoria de «retorno libre». Esto significa que la gravedad lunar atraerá a la nave, haciéndola girar detrás del satélite y enviándola de vuelta hacia la Tierra sin necesidad de encender los motores principales para salir de la órbita.

Durante el sobrevuelo, la tripulación estará a unos 10,300 kilómetros de la superficie lunar en el punto más cercano. Aunque no aterrizarán, los astronautas tomarán fotografías de alta resolución de la superficie, realizarán observaciones científicas y, lo más importante, monitorizarán el comportamiento de todos los sistemas de la nave Orion ante las variaciones de temperatura y la exposición a la radiación en el espacio profundo. La reentrada en la atmósfera terrestre y el posterior amerizaje en el océano Pacífico serán también fases críticas de prueba.

Falta de infraestructura de alunizaje
Otro factor logístico y técnico crucial es que el hardware necesario para un alunizaje no forma parte del perfil de la misión Artemis II. El Sistema de Aterrizaje Humano (HLS), el módulo que llevará a los astronautas desde la órbita lunar hasta la superficie, está siendo desarrollado principalmente por SpaceX (una versión modificada de su nave Starship).

El HLS no estará integrado en la misión Artemis II. La NASA ha planificado el uso del HLS para la misión Artemis III, que será la que finalmente intente llevar a la primera mujer y a la primera persona de color a la superficie lunar, cerca del polo sur, en los próximos años. Por lo tanto, aunque la tripulación de Artemis II quisiera aterrizar, la nave Orion no está diseñada para esa tarea y no dispondrán del módulo de descenso necesario.

La tripulación y el legado de Artemis
La tripulación de Artemis II, anunciada en abril de 2023, refleja la colaboración internacional del programa. Está compuesta por el comandante Reid Wiseman (NASA), el piloto Victor Glover (NASA), la especialista de misión Christina Hammock Koch (NASA) y el especialista de misión Jeremy Hansen (Agencia Espacial Canadiense). Glover será el primer astronauta negro y Koch la primera mujer en viajar más allá de la órbita terrestre baja.

El éxito de Artemis II es el puente esencial hacia Artemis III y hacia el establecimiento de una presencia humana sostenible en la Luna a largo plazo, incluyendo la futura estación espacial Gateway. Aunque esta tripulación no dejará sus huellas en el polvo lunar, su viaje será fundamental para garantizar que las próximas generaciones de astronautas puedan hacerlo de forma segura y exitosa.

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