El presidente colombiano, Abelardo de la Espriella, cifró este martes en 181 los fallecidos por el terremoto de magnitud 7,4, frente a los al menos 240 muertos contabilizados por las autoridades regionales.
El balance nacional incluye además 2.595 heridos y 195 desaparecidos, así como 1.136 viviendas destruidas, 48 edificios colapsados y miles de inmuebles y centros educativos dañados.
La cifra ofrecida por el presidente llega un día después del primer balance oficial del Gobierno, difundido el lunes al mediodía, que situaba en 111 el número de fallecidos. Sin embargo, los balances ofrecidos por las autoridades regionales sitúan en al menos 240 el número de fallecidos.
El balance varía según las zonas afectadas
El Valle del Cauca concentra la mayor cifra de víctimas, con 130 fallecidos: 95 en Cali y 35 en otros municipios. El alcalde de la capital, Alejandro Eder, informó además de 949 heridos, 86 personas rescatadas y 239 atrapadas entre los escombros, así como 56 edificios colapsados.
En Risaralda, las autoridades contabilizan alrededor de 90 muertos. En Chocó, donde se localizó el epicentro del terremoto, el balance asciende a 14 fallecidos, 138 heridos y cinco desaparecidos.
Por su parte, Caldas registra seis muertos, 76 heridos y más de 1.300 viviendas afectadas, según datos de la Gobernación.
Las cifras no coinciden
La Asociación Colombiana de Ciudades Capitales informa, por su lado, de un balance de un mínimo de 240 fallecidos y cientos de heridos en los departamentos afectados por el terremoto de 7,4 grados, y sus posteriores réplicas, de este lunes.
En Cali hay 95 muertos, según la información del puesto de mando unificado (PMU). También hay 949 heridas, 239 atrapadas reportadas y 86 rescatadas. Además, hay 45 estructuras con colapso total o parcial y 93 edificaciones con daños preliminares.
Las zonas de emergencia por el terremoto en Cali son desalojadas por una nueva réplica de magnitud 3,8. El temblor registrado sobre las 11.02 de la mañana, ha obligado a desalojar el sector de Los Cámbulos, al sur de Cali, donde los equipos de rescate trabajan desde ayer entre los escombros en busca de supervivientes.
Desde el terremoto del lunes, el Servicio Geológico Colombiano ha registrado cerca de un centenar de réplicas, la mayoría imperceptibles y prácticamente todas con epicentro en San José del Palmar, en el departamento del Chocó, donde se localizó el epicentro del seísmo principal.
El epicentro del terremoto de 7,4 ha tenido lugar en San José del Palmar, al sudeste del Chocó, limitando con el Valle del Cauca y Risaralda y a una distancia equidistante de las ciudades de Cali y Medellín, siendo esta primera la más afectada en sus infraestructuras. Los sismógrafos informan que el desastre natural se ha originado en el interior de la placa de Nazca, a unos 103 kilómetros de profundidad. Esta se hunde bajo la placa sudamericana que genera la cordillera de los Andes, provocando fricciones y este tipo de eventos naturales.
Abelardo de la Espriella, que recientemente estrenó su cargo como presidente de Colombia, se trasladó durante la tarde del lunes a Quibdó, capital del departamento del Chocó, y posteriormente a Cali. Como parte del refuerzo de las labores de emergencia, esta última ciudad recibirá 60 rescatistas procedentes de Bogotá y otros 32 integrantes de las Fuerzas Militares. Más tarde ha estado también en Pereira en cuya zona metropolitana se halla la mayor parte de las víctimas mortales de la localidad.
El dirigente de ultraderecha ha comunicado que los representantes del Gobierno lideren los puestos de mando unificados en las zonas afectadas, con los departamentos cediendo sus competencias en la materia. «No quiero ruedas sueltas», ha declarado el mandatario, que se desplazará en los próximos días al Eje Cafetero. «La información sale desde la Presidencia de la República; de ninguna otra entidad del Estado colombiano». La emergencia se ha centralizado a través de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres.
Cali, Pereira y Caldas imponen un toque de queda
La capital del Valle del Cauca ha decretado un toque de queda entre las 20:00 del lunes y las 6:00 de este martes y la militarización de la ciudad ante la emergencia, que ha dejado numerosas estructuras afectadas en Cali.
El alcalde, Alejandro Eder, ha justificado la medida para permitir que los organismos de socorro concentren sus esfuerzos en la búsqueda y rescate de aquellas personas que puedan permanecer atrapadas entre los escombros. «Tenemos amenazas de saqueo, por eso he ordenado el toque de queda y la militarización de Cali», ha asegurado Eder, quien pidió a los ciudadanos informar de cualquier intento de saqueo o situación de inseguridad.
Su homólogo en la ciudad colombiana de Pereira, Mauricio Salazar, también declaró el lunes un toque de queda para evitar saqueos. «Desde hoy a la 18:00 hemos decretado toque de queda hasta las 5:00 para proteger el comercio de la ciudad. Este toque de queda será en el centro, en la Comuna Universidad y en el subcentro Cuba», ha explicado el mandatario del consistorio principal de Risaralda.
En Caldas, el gobernador Henry Gutiérrez Angel también ha optado por imponer el toque de queda para evitar saqueos y proteger a la población.
En los inicios del terremoto, esta zona sufrió un apagón de electricidad y de cobertura celular. Hasta seis terminales aéreas del oeste del país (Pereira, Manizales, Quibdó, Armenia, Cartago y Buenaventura) permanecen con las operaciones suspendidas. El temblor llegó a notarse en países aledaños, pero muy alejados del epicentro del seísmo, como Ecuador o Panamá.
Desde México, la presidenta Claudia Sheinbaum ha expresado su solidaridad con Colombia y aseguró que su país está dispuesto a prestar el apoyo que sea necesario ante la emergencia. Medios mexicanos informan de que la mandataria morenista ha puesto a disposición de las autoridades colombianas la ayuda que pueda ser requerida.
A estos mensajes se suma María Corina Machado, que trasladó su solidaridad a los afectados y destacó la experiencia de los venezolanos ante este tipo de catástrofes. «Conocemos de primera mano lo vital que resulta la solidaridad internacional ante una tragedia de esta magnitud», escribió la líder opositora ‘de facto’ en el exilio. Este terremoto se produce después de dos consecutivos de magnitud 7,2 y 7,5 registrados en la costa venezolana a finales de junio. Aquellos seísmos destruyeron cientos de edificios y causaron la muerte de más de 5.000 personas.
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