Columna: cuando el cuerpo habla, descifrar el mensaje oculto del síntoma

Todos hemos experimentado ese malestar que no se va: la gastritis antes de una reunión importante, la contractura que vuelve con cada tensión, o esa ansiedad que nos despierta de madrugada. Lo primero que hacemos es buscar una solución rápida. Pero ¿y si estuviéramos perdiendo algo fundamental en ese apuro por silenciar lo que nos duele?

Desde el psicoanálisis psicosomático del Dr. Luis Chiozza, proponemos una mirada diferente: cada síntoma tiene un sentido. No es un error del cuerpo ni un capricho de la mente. Es un lenguaje.

¿Cuántas veces hemos dicho «me hace mal al estómago esta situación» o «no puedo digerir lo que me pasó»? No son solo metáforas. Nuestro cuerpo y psiquis son un mismo territorio expresivo. Cuando algo nos resulta imposible de procesar emocionalmente, cuando hay conflictos sin palabras, el cuerpo toma la palabra. Y lo hace a su manera: con síntomas.

Ese dolor de cabeza crónico, esa alergia inexplicable, esa sensación de ahogo sin causa médica… todos están contando una historia sobre quiénes somos, qué vínculos nos atraviesan, qué emociones no pudimos nombrar. El síntoma es como un sueño que se sueña con el cuerpo: necesita ser interpretado.

¿Cómo trabajamos con esto?
En terapia, no nos apresuramos a eliminar el síntoma. Nos detenemos a escucharlo. Nos preguntamos: ¿qué expresa esta persona a través de lo que le pasa? ¿Qué conflicto se manifiesta así?

Alguien con gastritis recurrente podría estar «digiriendo mal» una situación laboral tóxica que no se anima a enfrentar. Una persona con contracturas constantes tal vez está «cargando» responsabilidades que no le corresponden. La ansiedad nocturna puede hablar de aquello que durante el día mantenemos bajo control.

Cuando desciframos ese mensaje, cuando ponemos en palabras lo que el síntoma expresaba en silencio, algo profundo se transforma. El cuerpo ya no necesita «hablar» a través del dolor porque finalmente fue escuchado.

Esto no significa que los síntomas sean inventados o que no requieran atención médica. Todo lo contrario. Son reales y significativos, y merecen ser comprendidos en toda su complejidad.

Escuchar el sentido del síntoma es un acto de respeto hacia nosotros mismos. Es reconocer que nuestro ser entero está tratando de decirnos algo importante.

Alicia Godoy Guibert
Psicología Psicosomática – @psicologa.aliciagodoy

Seguí leyendo sobre