Columna: Dormir mal también trabaja con vos

¿Alguna vez leíste tres veces el mismo mensaje sin entenderlo? ¿Entraste a una habitación y olvidaste qué ibas a buscar?

¿Contestaste mal, tomaste una decisión apurada o cometiste un error absurdo después de una mala noche?

Quizás no te faltaba café. Te faltaba sueño.

Muchas personas creen que dormir mal sólo provoca cansancio. Sin embargo, sus efectos aparecen mucho antes de que alguien se quede dormido frente a una computadora. La falta de descanso afecta la atención, la memoria, el tiempo de reacción, la creatividad, el estado de ánimo y la capacidad para tomar decisiones. Es decir: compromete prácticamente todo lo que necesitamos para trabajar bien.

Lo más engañoso es que podemos acostumbrarnos a sentirnos cansados y llegar a creer que funcionamos perfectamente.

Cumplimos horarios, respondemos mensajes y asistimos a reuniones, pero lo hacemos con menos claridad, menor paciencia y más posibilidades de equivocarnos.

En algunos trabajos, esto se traduce en un correo mal enviado o una discusión innecesaria. En otros, puede significar una falla durante una cirugía, un accidente de tránsito o un error al manejar una máquina. Por eso, hablar de sueño en el ámbito laboral no es hablar solamente de bienestar: también es hablar de rendimiento, prevención y seguridad.

Además, no siempre se duerme mal por haberse acostado tarde. Detrás del cansancio persistente puede haber insomnio, apnea del sueño, ronquidos asociados con pausas respiratorias, turnos rotativos, estrés o hábitos que alteran nuestro reloj biológico.

Dormir muchas horas tampoco garantiza un buen descanso si el sueño está fragmentado o no es reparador.

Las señales suelen estar delante de nosotros: necesitar varios despertadores, depender excesivamente de la cafeína, cabecear en reuniones, perder la concentración, irritarse con facilidad o llegar al fin de semana completamente agotados. Naturalizarlo no lo vuelve saludable.

Las empresas pueden mejorar sus procesos, incorporar tecnología y capacitar a sus equipos. Pero si las personas están exhaustas, una parte importante de ese esfuerzo se pierde. La prevención también empieza la noche anterior.

Dormir bien no es perder tiempo ni un lujo reservado para quien tiene pocas responsabilidades. Es una necesidad biológica y una herramienta fundamental para pensar mejor, relacionarnos mejor y trabajar de manera más segura.

Tal vez la próxima vez que algo no te salga como esperabas, antes de preguntarte si te falta capacidad, motivación o disciplina, convenga hacerte una pregunta mucho más sencilla:
¿Cuándo fue la última vez que realmente descansaste?

Dra. Ximena Schejtman
Médica otorrinolaringóloga diplomada en Medicina del Sueño
MN: 138089
Instagram: @soy.tu.doctora

DESPIERTA – Sueño, fatiga y seguridad laboral
Instagram: @despierta.previene

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