Columna: Pantallas en la infancia: ¿inofensivas? ¿Cómo impactan en el desarrollo?

En los primeros dos años de vida, el cerebro de un niño forma más de un millón de conexiones por segundo. Es una etapa única y decisiva, en la que el entorno moldea las bases del lenguaje, la atención, la empatía, el autocontrol y la inteligencia emocional.

Y aunque muchas veces parezca práctico o inevitable, el uso de pantallas en esta etapa puede convertirse en un obstáculo silencioso para ese desarrollo.

Los bebés necesitan experimentar estímulos ambientales que sean multisensoriales, sincronizados con las necesidades del bebé, debe ser repetido y llevados a cabo en ambientes tranquilos y con afecto, sin amenazas, para consolidar conexiones neuronales adecuadas

Cuando un bebé se vincula con una pantalla, el estímulo es visual y pasivo. No hay contacto ni tonos emocionales reales, no hay interacción corporal, ni juego simbólico. Las pantallas sobre-estimulan el sistema de recompensa cerebral, alteran la tolerancia a la espera y reducen la capacidad de atención.

Estudios locales e internacionales (JAMA Pediatrics, 2023; CONICET, 2024) demostraron que los bebés expuestos a más de cuatro horas diarias de pantallas tenían hasta cinco veces más probabilidades de presentar retrasos en el desarrollo de la comunicación, motricidad fina y la resolución de problemas a los dos años.

Ante esta realidad, tanto la Sociedad Argentina de Pediatría como el Ministerio de Salud recomiendan evitar pantallas antes de los 18 meses y limitar su uso entre los 2 y 5 años, siempre con acompañamiento adulto. Campañas como +Juegos −Clicks (GCABA) y Juguemos sin pantallas (UNLa) refuerzan la necesidad de recuperar el juego libre, la mirada, la conversación y el movimiento como herramientas de desarrollo.

No se trata de demonizar ni de culpar: se trata de informar y acompañar. Sabemos que criar en el contexto actual es complejo, pero también sabemos que lo que más necesita un bebé es un adulto presente, disponible, que lo mire, le hable, lo abrace y juegue con él.

Si te sentís sobrepasado, si las pantallas se volvieron una herramienta cotidiana o si querés repensar cómo acompañar mejor el desarrollo de tu hijo en esta etapa tan sensible, te esperamos en el consultorio Pediatras Juntos (Boedo, Maza 1510. IG: @pediatrasjuntos).

Juntos, podemos construir hábitos saludables desde el comienzo.

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