Columna: Puerperio real, sostener a quien sostiene

El nacimiento de un bebé suele venir acompañado de mensajes de alegría y celebración.

Sin embargo, el puerperio —el tiempo que sigue al parto— muchas veces se vive en soledad, cansancio extremo y una profunda transformación emocional y corporal para la mujer. Mientras la atención se centra casi por completo en el recién nacido, quien lo sostiene queda, paradójicamente, desatendida.

El puerperio no es solo una etapa hormonal. Es un proceso integral que involucra al cuerpo, la mente, la identidad y los vínculos. El cansancio no es únicamente falta de sueño: es acumulación de demandas, adaptación constante y una exigencia silenciosa de “poder con todo”.

Desde la psicología perinatal sabemos que este período es especialmente sensible. Aparecen emociones intensas y ambivalentes, dudas, miedos y una gran necesidad de ser acompañada sin juicios. Sostener emocionalmente a una mujer en el posparto no es intervenir de más, sino prevenir sufrimientos innecesarios y favorecer un vínculo más saludable con su bebé y consigo misma.

Al mismo tiempo, el cuerpo también necesita sostén. Desde la puericultura, el posparto y la lactancia implican muchas horas de brazos, tensión en hombros, espalda y cuello, posturas forzadas y poco descanso. Cuando el cuerpo duele, maternar se vuelve más cuesta arriba. El sostén físico —a través de apoyos adecuados y cuidado corporal— no es un lujo, es parte de la salud materna.

Por eso, el acompañamiento no debería empezar después del parto. El contacto prenatal, durante el embarazo, es clave. Contar previamente con información confiable, recursos y un vínculo de confianza permite que, en el posparto —donde todo parece urgente— la mujer no tenga que salir a buscar ayuda desde el agotamiento, sino apoyarse en una red ya construida.

Mi modo de trabajo es integral: acompaño a la mujer como un todo, entendiendo que el bienestar emocional y el bienestar físico no pueden separarse. Sostener a quien sostiene implica comprender que la salud del bebé está profundamente ligado a la salud de quien lo cuida.

Acompañar a una mujer en esta etapa no es solo escucharla, sino también ayudarla a encontrar sostén real: emocional y físico. Desde mi trabajo como psicóloga perinatal y puericultora, acompaño a mujeres a transitar la maternidad con menos dolor, más calma y conexion. Existen herramientas y espacios que pueden marcar una gran diferencia.

Vicky Polleri
Psicóloga-Puericultora
En https://www.instagram.com/pranacrianza/ comparto información, acompañamiento y recursos pensados para el embarazo, la lactancia y crianza.
Más información y consultas en https://www.pranacrianza.com/.

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