Argentina está atravesando desde hace varios días temperaturas muy bajas, con muchas ciudades con marcas por debajo de los cero grados centígrados. La ola polar se extiende por todo el país con nueve las provincias que enfrentan las temperaturas extremas, de acuerdo a la última actualización del Servicio Meteorológico Nacional (SMN)
Esto es debido a la permanencia de vientos fríos que provienen de la Antártida, ese lugar inhóspito y solo habitado con fines científicos que tiene el récord histórico de la temperatura más baja registrada alguna vez en la Tierra.
Esto ocurrió en la Antártida Oriental, donde si bien las bajas temperaturas son frecuentes, en una base meteorológica ubicada en los pequeños valles situados sobre la capa de hielo de esta región se registró el récord de -98 °C.
Este récord ocurrió en el año 2018 y fue corroborado gracias a las mediciones satélites que permitieron comparar este número con años anteriores. El fenómeno sorprendió incluso a los científicos que estimaban que el récord sería de -93°C.
De acuerdo al estudio que se publicó en Geophysical Research Letters, fue la temperatura más baja que se puede alcanzar en todo el planeta Tierra y ocurrió en la áreas de Dome Argus y Dome Fuji, una superficie casi del tamaño de Australia.

“En esta área vemos períodos de aire increíblemente seco, y esto permite que el calor de la superficie de la nieve se irradie hacia el espacio más fácilmente”, explicó en un comunicado el científico Ted Scambos, autor principal del estudio, quien destacó la relación del tipo de clima al momento de realizar la investigación, con el resultado obtenido, ya que el aire seco demostró ser ideal para obtener esta temperatura extrema, porque se pierde el calor del hielo más rápidamente.
“Es un lugar donde la Tierra está tan próxima a su límite es casi como si fuera otro planeta. Semejante temperatura es capaz de matar a un ser humano después de sólo unas bocanadas de aire, antes incluso de que su cuerpo empiece a congelarse. Unas pocas bocanadas de aire a esa temperatura provocaría una hemorragia en los pulmones”, agregó Scambos, que es investigador del National Snow and Ice Data Center (el área de investigación de la Universidad de Colorado en EEUU).

Para llevar a cabo este hallazgo, son muchos los recaudos que se deben tener en cuenta. Para medir las temperaturas es necesario hacerlo cuando el invierno está terminando y se precisa un cielo totalmente despejado y claro.
Aprovechando que las condiciones fueron ideales para descubrir el lugar y la temperatura más fría del planeta, se colocó un telescopio cerca del sitio para investigar el espacio exterior durante estas temperaturas. El resultado sorprendió a los autores del estudio científico, pero también destacaron en su investigación que estas bajas temperaturas coinciden con el impacto del calentamiento global en la Tierra.
Scambos y sus colegas analizaron datos recolectados durante el invierno en el hemisferio sur entre los años 2004 y 2016 y observaron que más de 100 locaciones alcanzaron temperaturas de -98 grados. Para obtener la información se utilizaron herramientas de satélites de la NASA.

Además, el mismo equipo de investigación también ha desarrollado una serie de nuevos instrumentos diseñados para medir la temperatura del aire y del hielo y ser capaces de operar en estas condiciones climáticas.
Fotos: EFE.
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