Dale un respiro a tu notebook: cómo limpiar la pantalla y el teclado

La notebook es una extensión de nosotros mismos, la usamos para trabajar, estudiar, entretenernos y conectar con el mundo.

Pero, ¿cuántas veces nos detenemos a pensar en la suciedad que acumula su pantalla y teclado? Huellas dactilares, polvo, migas, y hasta gérmenes se adhieren, afectando tanto su estética como su funcionamiento.

Una limpieza adecuada no solo mejora la visibilidad y la higiene, sino que también prolonga la vida útil de tu equipo.

Limpieza de la pantalla
La pantalla es, quizás, la parte más delicada. Los productos abrasivos o las toallas de papel pueden rayarla permanentemente.

Para una limpieza segura y efectiva, sigue estos pasos:
Apaga y desconecta: siempre lo primero. asegurate que la notebook esté completamente apagada y desenchufada para evitar cualquier daño eléctrico o riesgo de cortocircuito.
Paño de microfibra: este es tu mejor amigo. Utilizá un paño de microfibra limpio y suave, de esos que vienen con los lentes o las gafas de sol. Nunca uses toallas de papel, pañuelos de tela gruesa o cualquier material que pueda rayar.
Humedecer ligeramente (opcional): si la pantalla solo tiene polvo, el paño seco es suficiente. Para manchas más persistentes, humedece el paño con una solución limpiadora específica para pantallas electrónicas (disponibles en tiendas de electrónica) o una mezcla de agua destilada y vinagre blanco a partes iguales. Nunca apliques el líquido directamente sobre la pantalla, siempre sobre el paño.
Movimientos suaves y unidireccionales: pasá el paño suavemente en una sola dirección (de arriba hacia abajo o de lado a lado) para evitar dejar marcas. No frotes con fuerza.
Secado: dejá que la pantalla se seque al aire. Evita encender la notebook hasta que esté completamente seca.

Limpieza del teclado 
El teclado es un imán para la suciedad. Los restos de comida, el polvo y la grasa de los dedos se acumulan entre las teclas.

Apagá y desconectá (otra vez): es fundamental para tu seguridad y la del equipo.
Da vuelta la notebook: Gira tu notebook boca abajo y sacúdela suavemente para que caigan las migas grandes y el polvo suelto.
Aire Comprimido: Una lata de aire comprimido es excelente para limpiar entre las teclas. Sostenla en posición vertical y usa ráfagas cortas para expulsar el polvo y la suciedad. No inclines la lata para evitar que salga el propelente líquido, que podría dañar el teclado.
Hisopos: para la suciedad más adherida o los espacios difíciles, puedes usar un hisopo ligeramente humedecido con alcohol isopropílico (alcohol de farmacia al 70% o 90%). El alcohol isopropílico se evapora rápidamente y es seguro para la electrónica. Frotá suavemente alrededor y entre las teclas.
Limpieza de superficies: para la superficie de las teclas y el reposamuñecas, un paño de microfibra ligeramente humedecido con alcohol isopropílico o un limpiador multiusos suave (sin amoníaco ni lejía) es ideal. Limpia suavemente.
Secado: asegurate que todo esté completamente seco antes de encender la notebook.

Realizar estas limpiezas regularmente no solo hará que tu notebook luzca mejor, sino que también te ayudará a mantener un ambiente de trabajo más higiénico y agradable. ¿Cada cuánto limpias tu notebook?

Foto: Archivo propio IA.

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