Cada primer viernes de agosto, el planeta entero levanta sus copas para celebrar el Día Internacional de la Cerveza, una de las fechas gastronómicas y culturales más populares del calendario contemporáneo. Aunque la cerveza es una de las bebidas elaboradas más antiguas de la humanidad —con registros arqueológicos que se remontan a más de 7.000 años en la antigua Mesopotamia y el Egipto de los faraones—, la creación de su día festivo global es un fenómeno sorprendentemente reciente, nacido de la iniciativa informal de un grupo de amigos.
El origen de esta efeméride se sitúa en el año 2007 en la ciudad de Santa Cruz, California. Cuatro entusiastas de la bebida —Jesse Avshalomov, Evan Hamilton, Aaron Araki y Richard Hernández— decidieron fijar un día en el calendario con un objetivo simple y directo: reunirse en un bar local a disfrutar de una buena cerveza, homenajear a los maestros cerveceros y camareros que la elaboran y sirven, y celebrar la unión entre culturas a través del brindis. La idea cobró rápidamente viralidad en redes sociales y contagió a bares de todo el estado, expandiéndose en poco tiempo a más de 50 países y cientos de ciudades.
En sus inicios, la festividad se realizaba el 5 de agosto. Sin embargo, en 2012 la organización oficial ajustó la fecha para que se conmemorara de manera fija el primer viernes de agosto. La decisión respondió a una razón sumamente práctica: facilitar el encuentro social, la asistencia a festivales artesanales y el disfrute en bares durante el inicio del fin de semana, coincidiendo además con la temporada estival en el hemisferio norte.
En la actualidad, el Día Mundial de la Cerveza rinde tributo no solo a las grandes marcas globales y a la pujante revolución de la cerveza artesanal, sino también al rol fundamental de esta bebida como catalizador de encuentros sociales, charlas y momentos de distensión. Con variantes que van desde las tradicionales lager y pilsen hasta las aromáticas IPA, las oscuras stout y las nuevas opciones sin alcohol y sin gluten, la cultura cervecera continúa evolucionando como un símbolo universal de camaradería y celebración compartida.
Foto: Archivo propio IA.
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