El mundo se tiñe de rojo y dorado para recibir una de las festividades más vibrantes del planeta: el Año Nuevo Chino. Este 17 de febrero de 2026 marca el inicio del Año del Caballo de Fuego, un evento que ocurre solo cada 60 años y que promete sacudir las estructuras sociales y personales con una energía arrolladora.
A diferencia del año anterior, regido por la introspección, el Caballo llega para imponer un ritmo vertiginoso, orientado a la acción, la libertad y la expansión.
En la cosmogonía china, el Caballo es un símbolo de nobleza, velocidad y resistencia. Sin embargo, al combinarse con el elemento Fuego, su naturaleza se vuelve indomable. Los expertos en astrología oriental coinciden en que este será un ciclo de grandes movimientos: desde revoluciones tecnológicas hasta cambios drásticos en la economía global. Es un año para quienes se atreven a emprender, ya que la energía ígnea favorece la creatividad y el liderazgo, aunque también advierte sobre la impulsividad y los conflictos derivados de un exceso de pasión.
Las celebraciones, que se extienden durante quince días hasta la Fiesta de las Linternas, no solo se limitan a China.
En ciudades como Buenos Aires, el Barrio Chino se convierte en el epicentro de danzas de dragones y leones, donde el aroma a especias y los sobres rojos (hongbao) simbolizan la buena fortuna.
El ritual de hoy es claro: limpiar la casa para sacar lo viejo, cenar en familia y recibir al Caballo con optimismo. En un mundo que busca recuperarse de crisis pasadas, la resiliencia y el ímpetu de este animal sagrado se presentan como el motor necesario para avanzar.
Es momento de soltar las riendas y confiar en el galope del destino; el 2026 no será un año para espectadores, sino para protagonistas que no teman quemarse con el fuego de sus propias ambiciones.
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