El Triángulo de las Bermudas: Entre la leyenda negra y la estadística fría

Durante más de siete décadas, una vasta extensión de océano delimitada por Miami, Puerto Rico y las islas Bermudas ha cautivado la imaginación global. Conocido popularmente como el «Triángulo del Diablo», este sector del Atlántico Norte ha sido responsabilizado por la desaparición inexplicable de decenas de aviones y cientos de barcos. Sin embargo, en la era de la información satelital y la oceanografía avanzada, la ciencia ha llegado a una conclusión contundente que desmantela el mito, aunque la historia detrás de la leyenda sigue siendo fascinante.

Para entender la conclusión actual, primero debemos revivir los incidentes que cimentaron el miedo. Ninguna historia fue más influyente que la del «Vuelo 19». La tarde del 5 de diciembre de 1945, cinco torpederos TBM Avenger de la Marina de los Estados Unidos despegaron de Fort Lauderdale, Florida, para una misión de entrenamiento rutinaria. El clima era favorable y los pilotos tenían experiencia, liderados por el teniente Charles Taylor.

Sin embargo, lo que debía ser un ejercicio de dos horas se convirtió en una pesadilla. Las transmisiones de radio captaron la creciente desorientación de Taylor: «No estamos seguros de nuestra posición», «todo se ve mal y extraño», «el océano no luce como debería». Las brújulas de los aviones dejaron de funcionar correctamente. Al caer la noche y quedarse sin combustible, los cinco aviones se perdieron en el mar. Para empeorar la tragedia, un hidroavión PBM Mariner enviado a buscarlos también desapareció esa misma noche con 13 tripulantes. Nunca se hallaron restos. Este evento fue la piedra fundacional del misterio moderno.

Otro caso emblemático que alimentó la leyenda ocurrió mucho antes, en 1918, con el USS Cyclops. Este coloso de la marina, cargado con miles de toneladas de mineral de manganeso y más de 300 tripulantes, se desvaneció sin emitir una sola señal de socorro (SOS). Fue la mayor pérdida de vidas en la historia naval de Estados Unidos fuera de combate. Durante años, la ausencia de restos alimentó teorías sobre abducciones, monstruos marinos o anomalías magnéticas.

Reporte actual: ¿Qué pasó en el último año?
Al revisar los registros navales y aéreos de 2025 y lo que va de 2026, la realidad contrasta brutalmente con el mito. No se ha registrado ninguna desaparición inexplicable de grandes buques comerciales ni aviones de pasajeros en la zona del Triángulo durante el último año.

De hecho, la actividad más relevante reportada en la región no tiene nada de sobrenatural. Los informes recientes de la Guardia Costera de EE.UU. (USCG) para el año fiscal 2025 destacan la zona no por misterios, sino por un éxito operativo récord en la interdicción de narcóticos. El área del Caribe y el Atlántico occidental ha estado saturada de vigilancia, drones y patrulleros que han operado con total normalidad, incautando toneladas de contrabando sin sufrir «anomalías magnéticas» ni abducciones.

El único «evento» significativo relacionado con el misterio en los últimos meses fue de carácter histórico: en diciembre de 2025 se conmemoró el 80.º aniversario de la desaparición del Vuelo 19, lo que generó una ola de artículos retrospectivos, pero ningún nuevo incidente real. La zona sigue siendo una de las rutas marítimas más transitadas del mundo, cruzada diariamente por cientos de cruceros y vuelos comerciales sin novedad.

Los verdaderos culpables: factores naturales
La ciencia moderna señala tres factores reales que explican la mayoría de los incidentes históricos en esta zona:

° La Corriente del Golfo: Esta corriente oceánica es extremadamente rápida y turbulenta. Actúa como un «río dentro del mar» que puede arrastrar restos de naufragios a grandes distancias en poco tiempo, borrando la evidencia de un accidente en cuestión de horas.

° Clima impredecible: La zona es un callejón de huracanes y tormentas tropicales. Además, es propensa a la formación de «olas gigantes» (rogue waves), muros de agua repentinos que pueden alcanzar los 30 metros de altura, capaces de partir un barco en dos sin previo aviso.

° Error humano y tráfico denso: Es una de las rutas marítimas y aéreas más transitadas del mundo. Por pura probabilidad estadística, al haber más tránsito, hay más accidentes. La desorientación espacial, como la que sufrió el teniente Taylor en el Vuelo 19, es una causa común de fatalidad en la aviación sobre aguas abiertas donde no hay referencias visuales.

El Triángulo de las Bermudas no es un portal a otra dimensión. La verdadera conclusión es que el océano es un entorno hostil y dinámico, y el ser humano, falible.

La ausencia total de incidentes misteriosos en el último año, frente al tráfico masivo y la vigilancia constante, confirma lo que las aseguradoras saben desde hace décadas: navegar por el Triángulo no requiere amuletos, sino un buen GPS y respeto por el mar.

El misterio no reside en fuerzas sobrenaturales, sino en nuestra fascinación por lo desconocido.

Foto: Archivo propio IA.

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