La adopción es, indiscutiblemente, una de las decisiones más trascendentales y transformadoras en la vida de una persona o de una pareja. Lejos de ser un simple trámite administrativo, se trata de un proceso profundo que requiere una preparación emocional, psicológica y sistémica.
En «Estar Bien», conducido por Verónica Varano, se abordó esta temática con la claridad y sensibilidad necesarias, de la mano de la Lic. Inés Pistilli (Psicóloga, especialista en Clínica Sistemática y referente en el acompañamiento a familias adoptivas MP. 1.945).
Durante el encuentro, la especialista destacó que adoptar no es solo la concreción de un deseo de paternidad o maternidad, sino el acto de alojar a un niño, niña o adolescente que proviene de una historia previa, muchas veces atravesada por la vulneración de sus derechos. Por ello, el foco debe estar puesto siempre en las necesidades del menor. «El centro es el niño, no el adulto», subrayó Inés, desmitificando la idea de que la adopción es un medio para satisfacer una carencia propia. El proceso exige una apertura absoluta para aceptar al otro tal cual es, respetando su identidad, sus rasgos, su cultura y su historia personal.
Uno de los puntos centrales de la charla fue la desmitificación del «período de vinculación». Este lapso, fundamental para el inicio de la vida en común, es la etapa donde se comienzan a forjar los lazos de confianza antes de la convivencia plena. La licenciada explicó que este proceso, que varía según cada caso y las decisiones judiciales, suele generar una ansiedad lógica tanto en los padres como en los hijos. La clave, según la experta, es la flexibilidad. Los futuros padres deben estar preparados para una demanda emocional intensa, para el cuestionamiento y, en ocasiones, para la confrontación, que no es otra cosa que el niño probando, de manera inconsciente, los límites y el compromiso de sus nuevos cuidadores.
Asimismo, se puso énfasis en la importancia de la red de apoyo. La familia extensa, los amigos y el entorno escolar juegan un rol vital en la inserción social del niño. La Licenciada Pistilli señaló que, a menudo, los padres adoptivos terminan asumiendo un rol pedagógico, educando a su círculo cercano sobre la realidad de la adopción y los prejuicios que aún persisten. En este sentido, la capacitación previa y el acompañamiento profesional son herramientas esenciales para transitar las etapas del proceso –que incluyen la evaluación del registro, la entrevista y la posterior guarda– con mayor serenidad y eficacia.
Finalmente, el programa dejó un mensaje claro: la adopción es un camino que tiene desafíos propios de cualquier maternidad o paternidad, pero con matices que requieren una mirada atenta y amorosa. La transformación que ocurre en el seno de la familia, donde adultos y niños se van «empalmando» a través de la cotidianidad, es un fenómeno dinámico que permite la reparación y la construcción de un vínculo para toda la vida. La adopción no es un final, sino el inicio de una historia nueva, escrita en conjunto, día tras día, a través de la paciencia, la presencia y la aceptación incondicional.
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