«El ronquido es la punta del iceberg», advierte la Dra. Liliana Giménez durante su participación en el ciclo Estar Bien!.
Con más de 15 años de experiencia y formación en España, Italia y Estados Unidos, la especialista en ortodoncia y medicina dental del sueño pone el foco en un problema que muchas parejas minimizan o sufren en silencio, pero que esconde una patología grave: la apnea obstructiva del sueño [04:14].
Por qué roncamos: anatomía del colapso
Para entender la solución, primero hay que comprender el mecanismo. Cuando dormimos, la musculatura del cuerpo se relaja, incluida la lengua, que posee 17 músculos. Al caer hacia atrás, la lengua comprime la vía aérea (la garganta). «Si ese cañito se comprime parcialmente, los tejidos vibran y se produce el ronquido», explica Giménez. Pero si el colapso es total y el aire deja de entrar por más de 10 segundos, ocurre una apnea, que es literalmente la suspensión de la respiración [03:01].
Este fenómeno fragmenta el descanso. El cerebro detecta la falta de oxígeno y provoca un «microdespertar» para volver a respirar, impidiendo que el paciente llegue al sueño profundo y reparador. Las consecuencias diurnas son claras: somnolencia excesiva, fatiga y, a largo plazo, riesgos de diabetes e hipertensión debido a que el cuerpo no logra realizar sus funciones metabólicas y hormonales nocturnas correctamente [14:31].
El dispositivo de avance mandibular: una solución a medida
Aunque para las apneas severas el tratamiento estándar es el CPAP (una máscara de aire a presión), para casos leves, moderados y ronquidos simples, la odontología ofrece una alternativa mucho más amigable: el dispositivo de avance mandibular.
Se trata de dos férulas unidas que adelantan milimétricamente la mandíbula inferior. Al hacerlo, arrastran la lengua hacia adelante, despejando la garganta y evitando que la vía aérea colapse [01:47]. Sin embargo, la Dra. Giménez es categórica: «No vayas a la farmacia a comprar un dispositivo estándar, no sirven». Para que sea efectivo y no dañe la articulación, el aparato debe ser customizado (hecho a medida), permitir movimientos laterales y estar calibrado en el punto exacto de apertura de cada paciente [08:11].
Bruxismo: una defensa del cuerpo
Un dato revelador que comparte la especialista es la nueva mirada sobre el bruxismo. Estudios recientes sugieren que el rechinar de dientes hacia adelante podría ser un intento inconsciente del organismo de abrir la vía aérea ante la falta de oxígeno. «El 65% de las personas que bruxan tienen algún problema respiratorio», señala. Al usar el dispositivo de avance, al liberar la respiración, el bruxismo suele desaparecer o disminuir drásticamente [10:20].
Niños que roncan: una señal de alerta
En pediatría, el enfoque es preventivo. Un niño que ronca o tiene apneas suele tener amígdalas o adenoides inflamadas. Si bien la cirugía es la primera opción, Liliana destaca la importancia de la ortopedia posterior para ensanchar el paladar y la vía aérea, asegurando que ese niño no se convierta en un adulto apneico en el futuro [12:48].
Hábitos que salvan vidas
El tratamiento no es mágico; requiere compromiso integral. El control del peso es fundamental, ya que la grasa acumulada en el cuello comprime aún más la garganta. Además, la doctora recomienda actividad aeróbica como caminar o nadar para mejorar la oxigenación celular y pagar la «deuda de oxígeno» que genera la apnea [22:10].
Mirá el programa completo…
Seguí leyendo sobre