En un contexto global donde el bienestar emocional cobra cada vez más protagonismo, el programa «Estar Bien!» dedicó su última emisión a una problemática que preocupa a padres y educadores por igual: el desarrollo y la salud mental infanto-juvenil. La conductora presentó a la Dra. Melina Fernández, médica emergentóloga y psiquiatra especializada tanto en adultos como en el espectro infanto-juvenil, quien dirige el «Espacio Henko», un centro enfocado en el bienestar mental a través de terapias personalizadas [00:35].
La conversación comenzó abordando ese «pasaje tan complejo» que representa la transición de la infancia a la adolescencia. Fernández destacó que, si bien históricamente este ha sido un momento difícil marcado por cambios hormonales, psicológicos y de identidad sexual, el escenario actual presenta desafíos inéditos [02:22]. La especialista fue contundente al señalar un punto de inflexión reciente: la pandemia. Según su análisis, el encierro «reaudizó todo», exacerbando las dificultades propias de esta etapa evolutiva [03:41].
Una alerta global: La salud mental en 2050
Uno de los momentos más impactantes de la entrevista surgió cuando la doctora citó proyecciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), advirtiendo que la «próxima pandemia» será la de salud mental hacia el año 2050 [04:15]. Esta afirmación no es menor; se sustenta en un aumento alarmante de casos clínicos observados en consultorio. Tras el aislamiento, donde muchos jóvenes quedaron recluidos en entornos a veces violentos y mediados exclusivamente por pantallas, se ha registrado un incremento notable en tasas de autolesiones, suicidio, depresión y ansiedad [05:01].
El enemigo silencioso: Ciberacoso y redes sociales
El bullying, una problemática vieja conocida, ha mutado hacia formas más insidiosas. Fernández explicó que el acoso escolar ya no termina al salir del aula; ahora persigue a los jóvenes hasta sus habitaciones a través del «ciberacoso». Relató casos donde se crean cuentas anónimas en redes sociales específicamente para exponer y burlarse de compañeros, generando un aislamiento profundo en las víctimas [06:44]. A esto se suma el peligro del grooming, donde adultos se hacen pasar por menores para engañar a los niños, aprovechando la falsa sensación de seguridad que tienen los padres cuando sus hijos están «seguros en su cuarto» [07:38].
Trastornos del neurodesarrollo: Banderas rojas
La entrevista también profundizó en los trastornos del neurodesarrollo, como el Espectro Autista (TEA) y el Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH), condiciones que acompañan a la persona desde su nacimiento [08:28]. La Dra. Fernández ofreció una guía práctica de «banderas rojas» o señales de alerta para padres. Entre los indicadores más tempranos, destacó la importancia del contacto visual; su ausencia o pérdida, así como un retroceso en el habla, son marcadores clave [14:37].
Otros signos físicos incluyen caminar en puntas de pie, girar sobre el propio eje o balancearse como mecanismos de autorregulación [15:04]. En cuanto al juego, advirtió sobre el uso no funcional de los juguetes: niños que en lugar de hacer rodar un auto, se obsesionan con girar sus ruedas o alinear objetos por color y tamaño en lugar de jugar simbólicamente [17:05].
El uso de pantallas también estuvo bajo la lupa. La recomendación médica es tajante: cero exposición a pantallas hasta los 2 años de edad, una directriz que rara vez se cumple en la realidad actual, lo que fomenta el juego solitario y el aislamiento [16:17].
Ansiedad y el rol de la escuela
Un trastorno mencionado que suele pasar desapercibido es el «mutismo selectivo», una forma de ansiedad donde el niño habla perfectamente en casa pero es incapaz de emitir palabra en la escuela o frente a extraños [09:12]. Fernández enfatizó que la escuela es un aliado fundamental en la detección temprana, ya que los niños pasan allí gran parte de su día, aunque reconoció la dificultad que tienen los docentes para identificar estas señales en aulas superpobladas [19:40].
Adolescencia: Entre la rebeldía y el cuidado
Hacia el final, se tocó el delicado tema de la adherencia al tratamiento en adolescentes. La rebeldía propia de la edad a menudo choca con la necesidad de medicación o terapia. La doctora ilustró esto con el dilema frecuente de pacientes que desean suspender su medicación para poder consumir alcohol en eventos sociales, planteando la difícil pregunta: «¿Qué es más importante, estar bien o tomar alcohol?» [21:14].
La conclusión de la especialista es un llamado a la acción colectiva: como sociedad tenemos una «deuda» con los chicos, que implica devolverles el tiempo al aire libre, el deporte y la socialización real, más allá de la virtualidad [17:51].
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