En un mundo donde la vida cotidiana transcurre gran parte del tiempo frente a pantallas y en entornos laborales sedentarios, los dolores de espalda, cuello y las tensiones musculares crónicas se han convertido en una constante para gran parte de la población. El programa Estar Bien!, conducido por Verónica Varano, abordó esta temática junto al Lic. Walter Villares (Kinesiólogo fisiatra, especialista en RPG y Método Busquet. Coaching ontológico – MN. 14.673), para desentrañar por qué tratar solo el síntoma suele ser insuficiente.
Más allá del dolor: un abordaje biopsicosocial
El especialista subrayó una premisa fundamental: el ser humano es un ente biopsicosocial. Esto significa que el dolor, lejos de ser un hecho aislado en una zona específica del cuerpo, es a menudo el resultado de una compleja red de compensaciones. Según explicó Villares, la kinesiología tradicional, centrada en el abordaje directo del síntoma, a veces resulta limitada al no considerar el contexto integral del paciente. Factores como la alimentación, el ciclo del sueño, los niveles de estrés, las emociones y la ergonomía del entorno diario juegan un rol determinante en la salud postural.
La postura, más que una simple posición física, es el reflejo de nuestra historia y nuestras tensiones. Cuando el cuerpo experimenta una molestia, el cerebro pone en marcha mecanismos adaptativos para mantener la mirada horizontal y el funcionamiento de los órganos vitales, lo que eventualmente deriva en cadenas lesionales. Por ello, el enfoque integral busca identificar la causa raíz, trabajando sobre la individualidad y la globalidad del cuerpo.
El papel del método Busquet y las emociones
Dentro de las herramientas de rehabilitación mencionadas, el Método Busquet se destaca por su estudio de las cadenas musculares y fisiológicas, incorporando la relación entre el continente (la estructura ósea y muscular) y el contenido (vísceras y órganos). Una base abdominal adecuada es vital para sostener la postura correcta, y cualquier desequilibrio, como una distensión abdominal, puede tener repercusiones directas en la columna cervical.
Asimismo, el programa profundizó en la conexión entre el estado emocional y la postura. Las situaciones de crisis, ya sean laborales o personales, afectan directamente nuestra estructura corporal. El coaching ontológico, integrado al tratamiento kinésico, permite trabajar sobre las creencias y juicios que condicionan la percepción del dolor y, en última instancia, nuestra capacidad de mejora.
Bruxismo y visión: factores a menudo ignorados
Un punto de especial interés fue la relación entre el bruxismo y los dolores lumbares y cervicales. La tensión en los músculos masticatorios, frecuentemente asociada a episodios de estrés, se traslada hacia las cervicales altas, generando cefaleas y dolores que parecen no tener una causa aparente. Del mismo modo, problemas de visión no corregidos que obligan a un acercamiento constante a las pantallas son detonantes comunes de contracturas que los pacientes suelen normalizar erróneamente con el paso de los años.
En conclusión, la clave para alcanzar un bienestar duradero reside en la prevención y en la toma de conciencia sobre nuestro propio cuerpo. La tecnología, incluso en el ámbito de la salud, ha permitido nuevas formas de seguimiento y asistencia, permitiendo que personas de todas las edades, idealmente a partir de la adolescencia, puedan intervenir sobre sus hábitos y mejorar su calidad de vida, transformando el dolor en una oportunidad para el autoconocimiento y la corrección postural efectiva.
Mirá el programa completo…
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