Estar Bien!: Mastología, el enfoque integrativo que transforma el miedo en dirección

El diagnóstico de cáncer de mama suele irrumpir en la vida de una mujer como un impacto que genera ansiedad, incertidumbre y, sobre todo, miedo. Sin embargo, la medicina actual propone un cambio de paradigma en el tratamiento, donde la paciente deja de ser un sujeto pasivo para convertirse en protagonista de su propia curación. En una reciente emisión del ciclo Estar Bien!, la Dra. Indira Saavedra Pozo (Médica ginecóloga especialista en Mastología – M. 128.120), detalló cómo este proceso requiere mucho más que una intervención quirúrgica [[01:42].

Un equipo para transitar la enfermedad
Uno de los pilares del tratamiento moderno es el manejo multidisciplinario. Según Saavedra Pozo, una unidad de mastología eficiente integra no solo a cirujanos y especialistas en diagnóstico por imágenes (mamografía, ecografía, resonancia), sino también a oncólogos clínicos, radioterapeutas, nutricionistas y quinesiólogos [[02:19].

En este esquema, el rol del psicooncólogo es fundamental para ayudar a digerir la noticia y gestionar el estrés del proceso. «La idea es englobar todo para ayudar a la mujer a transitarlo de la mejor manera posible», destaca la profesional [[02:29].

El desafío de la información confiable
La especialista observó que muchas pacientes, tras la consulta inicial, recurrían a internet para buscar respuestas, encontrándose con una sobreinformación descontextualizada que aumentaba su angustia. Ante esta necesidad, creó «Brújula Rosa», un programa online de acompañamiento médico y emocional. El objetivo es brindar claridad mediante información personalizada en un lenguaje accesible, permitiendo que la paciente entienda su diagnóstico específico y participe activamente en la toma de decisiones sobre su salud física y mental [[07:03].

Factores de riesgo y detección temprana
La causa del cáncer de mama es multifactorial. Si bien existen mutaciones genéticas hereditarias que predisponen a la enfermedad, la Dra. Saavedra Pozo subraya el peso de la epigenética (el contexto y los hábitos de vida). El ejercicio físico y la alimentación saludable (comida real, no procesada) actúan como factores protectores [[09:55].

Respecto al control rutinario (screening), las guías recomiendan mamografía y ecografía anual a partir de los 40 años [[11:03]. No obstante, existe una regla de oro para casos con antecedentes familiares: si un familiar de primer grado (madre o hija) tuvo el diagnóstico antes de los 40 años, los controles deben iniciarse diez años antes de la edad en que enfermó dicho familiar [[12:00].

Recuperar la identidad y la imagen corporal
El tratamiento también aborda la feminidad de la paciente. Actualmente, se ofrecen reconstrucciones mamarias inmediatas tras la cirugía, y existen herramientas como el tatuaje de pezones para aquellas que han sufrido alteraciones estéticas permanentes [[16:37]. La claridad en el diagnóstico es, para la doctora, lo que devuelve a la mujer la sensación de control sobre su cuerpo: «Cuando la paciente entiende y toma conciencia, es cuando recupera la claridad y la capacidad de decidir» [[16:10].

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