Estar Bien!: Nutrición consciente, más allá de la dieta tradicional

En un contexto donde la información sobre salud y alimentación circula constantemente, muchas personas se enfrentan a la frustración de intentar dietas restrictivas que, invariablemente, terminan en abandono.

Estar Bien!, conducido por Verónica Varano, abordó esta problemática junto a la Dra. Giselle Gasparetto (Especialista en medicina general y magíster en diabetes – MP. 117.897) y a la Lic. Magdalena Gorosito (Nutricionista – MP. 6.240).

El eje central del encuentro fue la importancia de transformar los hábitos desde una mirada interdisciplinaria que integre la medicina, la nutrición y la psicología.

Durante la charla, las especialistas explicaron que el sobrepeso es una condición multicausal y que tratarlo únicamente como una cuenta matemática de calorías versus gasto energético es un enfoque obsoleto. El sobrepeso suele ser la manifestación visible de cuestiones subyacentes que abarcan desde factores metabólicos y hormonales hasta aspectos cronobiológicos y, fundamentalmente, emocionales. La falta de registro sobre el hambre real, el estrés, el sedentarismo y la carga de exigencias que recae sobre la mujer moderna son elementos clave en la construcción de conductas alimentarias poco saludables.

El método propuesto por Gasparetto y Gorosito se aleja de la lógica del castigo o la prohibición, la cual, según advirtieron, suele ser el motor del desborde alimentario. En lugar de prohibir grupos de alimentos, el enfoque busca enseñar al paciente a construir hábitos sostenibles a lo largo del tiempo, priorizando el bienestar general sobre el número que marca una balanza. De hecho, las profesionales destacaron que la balanza puede ser una fuente de estrés y frustración que, lejos de ayudar, interfiere con el autoconocimiento necesario para mejorar la relación con la comida.

Uno de los puntos destacados fue la importancia de identificar las emociones antes de comer. Muchas veces, el picoteo o la ingesta excesiva funcionan como un mecanismo de regulación emocional ante la ansiedad, el aburrimiento o la tristeza. Al aprender a frenar y distinguir si se trata de hambre física o emocional, el paciente adquiere herramientas de autogestión fundamentales. Asimismo, resaltaron la relevancia de los objetivos alcanzables; en lugar de intentar cambios radicales que se vuelven insostenibles, se propone un trabajo progresivo que incluye la organización de las comidas y la incorporación gradual de actividad física disfrutable.

La experiencia en consultorio demuestra que, cuando una mujer comienza a priorizarse y a sanar su historia personal, el descenso de peso ocurre como una consecuencia natural y no como una meta forzada. El acompañamiento interdisciplinario, incluso en formatos virtuales, permite que el paciente deje de sentirse desdibujado en su rutina diaria y empiece a construir un estilo de vida que contemple la alimentación como un combustible y, a su vez, como una fuente de placer consciente. En última instancia, la propuesta es clara: dejar de lado la tiranía de la dieta para abrazar un cambio estructural donde la salud y las emociones sean las verdaderas protagonistas.

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