Estar bien!: Psicología en el deporte y la importancia de las porciones

En esta sexta emisión, Sofi Martínez charló con Pablo Sucarrat, psicólogo deportivo (M.N. 5925), sobre cómo se entrena la mente de los deportistas y la importancia del apoyo emocional en atletas de alto rendimiento. En la sección «Alimentación Saludable”, Sofi nos explicó la importancia de las porciones y qué sucede si consumimos alimentos con altas calorías.

Durante la charla con Pablo, se abordó la evolución de la psicología deportiva, la cual comenzó en 1903 con la publicación del primer libro sobre psicología y fútbol. Desde entonces, la disciplina ha avanzado, convirtiéndose en una especialidad fundamental para deportistas en competencias y eventos como los Juegos Olímpicos. En 2020, la FIFA oficializó la inclusión de psicólogos en los equipos de fútbol, subrayando la relevancia de este campo. Actualmente, la psicología deportiva es clave en el mundo del deporte, ayudando a los atletas a superar desafíos mentales y mejorando su rendimiento, según el contexto y las necesidades individuales.

Sucarrat explicó que la principal diferencia entre un deportista amateur y uno profesional radica en la exigencia, las horas de entrenamiento, y el entorno que los rodea. En este sentido, el apoyo psicológico resulta esencial para mejorar el rendimiento. Además, subrayó la diferencia entre deportistas de disciplinas individuales y de equipo. Mientras que los atletas individuales deben enfrentar sus desafíos en solitario, los deportistas de equipo pueden compartir sus experiencias con sus compañeros, lo que facilita la gestión del estrés y la presión.

Finalmente, Sofi Martínez explicó cómo las porciones de alimentos y su densidad calórica influyen en la dieta. La densidad calórica se refiere a la relación entre el volumen de un alimento y el valor energético que proporciona. Así, cuando se busca bajar de peso, se recomiendan alimentos de gran volumen y baja densidad calórica, que aporten saciedad sin excesivas calorías. Por el contrario, para aumentar de peso, se prefieren alimentos de alta densidad calórica pero de calidad. La densidad calórica se calcula dividiendo las calorías por el peso del alimento en gramos. Por ejemplo, un alfajor de 50 gramos con 180 calorías tiene una densidad calórica de 3,5. En una escala, alimentos con una densidad calórica superior a 4 se consideran de muy alta densidad, de 1,5 a 4 de densidad moderada, y menor a 1 de muy baja densidad. Sofi destacó que los alimentos con baja densidad calórica, como frutas y verduras, son ideales para quienes buscan perder peso, mientras que los de alta densidad calórica, como frutos secos y palta, deben consumirse con moderación debido a su aporte nutricional. La clave está en controlar las porciones.

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