Cuidar de nuestro cerebro debería ser una prioridad a cualquier edad, especialmente cuando sabemos que, con el tiempo, pueden aparecer problemas como la pérdida de memoria o el deterioro cognitivo. Los expertos aseguran que, al incorporar hábitos saludables en nuestra vida diaria, podemos influir positivamente en la salud cerebral y mantener nuestras capacidades cognitivas por más tiempo.
“El objetivo es llegar a los 70 u 80 años siendo capaces de recordar momentos importantes, conducir y participar activamente en nuestra vida diaria”, afirmó en diálogo con Time el doctor Seemant Chaturvedi, neurólogo y especialista en accidentes cerebrovasculares del Centro Médico de la Universidad de Maryland. No hay una edad “demasiado temprana” para empezar a cuidar nuestro cerebro, y algunos cambios sencillos pueden hacer una gran diferencia.
1. Controlar las enfermedades crónicas

Controlar condiciones como la hipertensión, el colesterol alto y la diabetes es crucial para proteger la salud cerebral. Estas enfermedades pueden dañar los vasos sanguíneos del cerebro, aumentando el riesgo de sufrir accidentes cerebrovasculares y demencia, además de afectar la función cognitiva.
2. Ejercicio físico
El ejercicio regular no solo beneficia al cuerpo, sino que también tiene efectos profundos en la salud del cerebro. La actividad física mejora los procesos cognitivos, potencia la memoria y aumenta el grosor de la corteza cerebral, la parte del cerebro responsable de funciones como el pensamiento, el lenguaje y las emociones.
3. Descanso

La falta de descanso adecuado es uno de los factores de riesgo para la demencia. Según el doctor Augusto Miravalle, neurólogo del Rush University Medical Center, las personas de entre 50 y 60 años que duermen seis horas o menos por noche tienen un 30 % más de probabilidades de desarrollar demencia en comparación con aquellos que duermen al menos siete horas. . Otro estudio también vincula el insomnio con un 51 % más de riesgo de desarrollar demencia.
4. Dieta mediterránea para la salud cerebral
La dieta mediterránea es una de las principales recomendaciones de los neurólogos para proteger el cerebro. Esta dieta pone un fuerte énfasis en el consumo de frutas, verduras, pescado, cereales integrales, frutos secos y grasas saludables, como el aceite de oliva. Además de elegir estos alimentos, es fundamental evitar aquellos que tienen un impacto negativo en la salud cerebral, como las grasas trans y el exceso de sal.
5. Desafíar la mente: estimulación intelectual
El entrenamiento cognitivo es esencial para mantener la mente activa y en buen estado. ¿Qué actividades son las más beneficiosas? Según el doctor Roy Hamilton, profesor de neurología en la Universidad de Pensilvania, las actividades que estimulan el cerebro deben ser ligeramente desafiantes. Si son demasiado fáciles, no generan beneficios significativos; Si son demasiado difíciles, pueden resultar frustrantes y hacer que abandonemos el intento. El equilibrio adecuado es clave para obtener resultados.
6. Interacción social: el poder de las conexiones humanas

Las relaciones sociales juegan un papel fundamental en la salud cerebral. La interacción social fortalece las redes neuronales que están involucradas en funciones clave como la atención y la memoria. Un estudio realizado en adultos de entre 70 y 90 años encontró que aquellos que tuvieron interacciones sociales agradables en un día determinado presentaron mejor rendimiento cognitivo ese mismo día y los dos siguientes, en comparación con quienes no tuvieron interacciones de ese tipo.
7. Evitar el alcohol y el tabaco

El consumo excesivo de alcohol y el tabaco son dos de los hábitos más perjudiciales para la salud cerebral. Beber en exceso puede dañar las áreas del cerebro responsables de funciones como la memoria, la toma de decisiones y el control de los impulsos. “Cuanto más beba y durante más tiempo lo haga, peor será para su cerebro”, afirma Hamilton, quien advierte que beber en exceso provoca una disfunción cerebral temporal, y a largo plazo, los daños pueden ser irreversibles.
8. Proteger el cerebro de la contaminación del aire
Aunque solo pensemos en la contaminación del aire como un problema que afecta principalmente a los pulmones y la piel, también tiene un impacto considerable en la salud cerebral. Estudios recientes han vinculado la exposición a la contaminación atmosférica con un aumento en el riesgo de desarrollar demencia. Miravalle señala que la prevalencia de esta enfermedad en ciertos lugares parece relacionarse con niveles más altos de contaminación del aire.
9. Reducir el estrés

El estrés crónico puede tener un impacto negativo importante en el cerebro. Según Hamilton, minimizar el estrés es fundamental para proteger la función cognitiva, aunque reconoce que en el siglo XXI esto puede ser una de las tareas más difíciles. Sin embargo, las evidencias muestran que las personas con niveles elevados de estrés tienen un riesgo 37% mayor de experimentar problemas cognitivos, como dificultades de memoria y concentración.
Fotos: Web.
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