Un aviso publicitario con una producción cinematográfica reproducido en el entretiempo de la final del Super Bowl, el evento deportivo más visto en Estados Unidos, anunció en enero de 1984 el lanzamiento de Macintosh, la computadora personal de Apple que cumplió 40 años.
En los primeros años de la década del ochenta, la computación estaba lejos de ser lo que tenemos en la actualidad. IBM (International Business Machines Corporation) sentó las bases para la arquitectura de hardware y software que se convertiría en un estándar de la industria; los entendidos no solo tenían acceso a esa tecnología, sino también a saber utilizarlas, ya que para hacerlo había que ordenar una serie de complicadas líneas de comandos.
Por el contrario, la Macintosh era un equipo compacto, con pantalla y disquetera y lo revolucionario de su diseño era que contaba con una interfaz gráfica que permitía a los usuarios utilizar un mouse, interactuar con la pantalla con los distintos íconos como una carpeta y hasta papelera de reciclaje.
Apple Lisa, lanzada un año antes, sirvió de banco de prueba para la Macintosh, ya que tenía la misma interfaz y mouse pero estaba enfocada en el ámbito empresarial.

Los fundadores de Apple, Steve Jobs y Steve Wozniak, tomaron en cuenta la experiencia que dejó Lisa y le dieron a Jef Raskin la responsabilidad de liderar un equipo de ingenieros para desarrollar un modelo más simplificado, orientado al consumidor promedio.
¿Cómo era la Macintosh original?
La primera computadora de Apple fue un producto de lujo y se comercializó a 2.495 dólares (unos 7.400 dólares actuales), mientras su principal competidor, el PC de IBM, costaba 3.270 dólares (10.000 actuales).
A nivel técnico, la Mac 128 era un dispositivo que tenía un CPU y monitor integrado, con un teclado con «flechitas» para desplazarse por las celdas y un microprocesador Motorola CISC 68000 (MC68000) a 8 MHz que le permitía ejecutar programas más complejos.
Esta computadora, por otro lado, estuvo a la vanguardia en cuanto al almacenamiento, ya que utilizaba un disco de 3,5 pulgadas que equivalía a una capacidad de 400 KB (kilobyte). A su vez era más pequeño y confiable que los discos de 5,25 pulgadas que se usaban en otras computadoras.
Su aparición causó una revolución en el mercado y la historia de la informática, ya que obligó al gigante IBM a negociar con Microsoft para que le vendiera su sistema operativo Windows en su versión 1.2. El vínculo entre ambas compañías se extendió durante casi 10 años.
Aunque IBM continuó siendo un actor importante en la industria de la tecnología, el lanzamiento de la Mac 128 rompió la brecha del consumo de este tipo de productos que era solo destinado a profesiones específicas y logró meterse en muchos hogares estadounidenses dada la simpleza de su utilización.
«Jobs supo crear una necesidad en los usuarios; creó la necesidad y además le dio la solución, en una máquina, después en lo que fue el iPhone, también con la música», aseguró Carlos Chiodini, cofundador y presidente del Museo de Informática de la República Argentina.
Asimismo, agregó que, después de la muerte del cofundador, la firma «siguió mejorando lo que ya estaba, pero no hay nada nuevo, no ha creado nada novedoso, como la época de Jobs».

En la actualidad, las Macintosh originales cuestan casi 2.200 dólares en subasta y los documentos internos de su presentación fechados en octubre de 1983, aún más cotizados por los coleccionistas: superaron los 12.000 dólares en 2022 en RR Auction.
A 40 años del lanzamiento del dispositivo, Apple apunta al desarrollo de la inteligencia artificial (IA) para implementarla en sus dispositivos y llevar la experiencia del usuario a un nuevo nivel.
Foto: Reuters.
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