En la ciudad de Cheyenne, capital del estado de Wyoming en Estados Unidos, la campaña por la alcaldía tiene un candidato especial: se trata de VIC, un sistema de inteligencia artificial que se postula para ocupar un cargo público, una situación sin precedentes en la historia política del país.
VIC, cuyo nombre completo es Virtual Integrated Citizen, ha sido desarrollado y es controlado por Victor Miller, un residente local que cree firmemente en el potencial de la tecnología para transformar la política.
Este aspirante a alcalde, no es un candidato tradicional, sino un chatbot impulsado por inteligencia artificial. A través de un dispositivo que Victor Miller lleva consigo, este sistema es capaz de recibir y procesar preguntas de los ciudadanos en tiempo real, formulando respuestas que suenan humanas gracias a pausas y expresiones naturales integradas en su programación.
Miller, quien describe su rol como el de un “títere de carne y hueso”, se encarga de alimentar a esta IA con datos relevantes, como correos electrónicos, registros públicos y otros documentos relacionados con la gestión municipal. VIC procesa esta información y genera recomendaciones políticas, decide cómo votar en las reuniones del consejo y planifica políticas basadas en datos.

A pesar de las capacidades técnicas de VIC, su candidatura ha generado un intenso debate legal y ético. Chuck Gray, el secretario de estado de Wyoming, ha cuestionado la legalidad de que un bot se presente como candidato, argumentando que las leyes estatales exigen que los candidatos sean “personas reales” y VIC, como IA, no cumple con este requisito.
A pesar de las objeciones, el condado aceptó la candidatura, aunque con la condición de que el nombre en la papeleta sea el de Víctor Miller y no VIC. Este compromiso ha permitido que la candidatura siga adelante, pero ha dejado abierto un debate sobre el futuro de la política en un mundo cada vez más influenciado por la tecnología.
Qué sucederá si VIC gana
La posibilidad de que gane la elección plantea numerosas preguntas sobre el futuro de la política y el rol de las tecnologías emergentes en la gobernanza. Si VIC es elegido alcalde, todas las decisiones importantes de la ciudad serían tomadas por un sistema de inteligencia artificial, con Víctor Miller actuando como intermediario humano para firmar documentos, asistir a reuniones y ejecutar las decisiones del chatbot.
El actual alcalde de Cheyenne, Patrick Collins, ha expresado sus dudas sobre la capacidad de una IA para manejar los aspectos más humanos del cargo, como la interacción directa con los ciudadanos y la empatía necesaria para liderar una comunidad. Aunque reconoce que la IA puede ser una herramienta útil, Collins y otros críticos argumentan que carece del “toque humano” esencial en la gestión pública.

Por su parte, Miller defiende la independencia de VIC y su capacidad para operar sin sesgos, basando sus decisiones exclusivamente en datos objetivos. Según Miller, esta IA se centraría en tres áreas clave: transparencia, desarrollo económico e innovación. En sus propias palabras, la IA priorizaría “la información pública y una comunicación clara con los ciudadanos, fomentaría una economía local fuerte mediante el apoyo a las pequeñas empresas y a las startups; y adoptaría nuevas tecnologías para mejorar los servicios públicos y las infraestructuras”.
Fotos: Web.
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