Un plato elegante, saludable y sorprendentemente rápido de preparar.
Ingredientes:
Pescado: 2 filetes de salmón (aprox. 200g cada uno).
Costra: 1/2 taza de pan rallado (o Panko), ralladura de 1 limón, 1 cucharada de perejil fresco picado, 1 cucharada de eneldo picado y 1 diente de ajo rallado.
Ligante: 1 cucharadita de mostaza de Dijon y 1 cucharada de aceite de oliva.
Guarnición: 1 atado de espárragos frescos (quitar la base fibrosa).
Condimentos: Sal, pimienta negra y rodajas de limón.
Instrucciones:
Preparar el horno: Precalienta a 200°C. Prepara una bandeja con papel manteca o aceitada.
La costra: En un bol pequeño, mezcla el pan rallado, la ralladura de limón, las hierbas, el ajo, sal y pimienta. Añade el aceite de oliva para que la mezcla quede apenas húmeda.
Preparar el salmón: Seca bien los filetes. Salpimiéntalos y unta la parte superior con una capa fina de mostaza de Dijon (esto servirá como «pegamento» para la costra).
Cubrir: Presiona la mezcla de hierbas sobre el salmón hasta que quede una capa generosa y firme.
Acompañar: Coloca los espárragos al lado del salmón en la bandeja. Rocíalos con aceite de oliva, sal y pimienta.
Cocción: Hornea por unos 12-15 minutos. El salmón debe estar opaco por fuera pero jugoso por dentro, y la costra dorada.
Servir: Emplata el salmón con los espárragos y unas gotas de jugo de limón fresco.
Dato histórico
El uso de costras de pan y hierbas para cocinar carnes y pescados se perfeccionó en la gastronomía francesa clásica bajo el término en croûte. Originalmente, en la Edad Media, las «costras» eran de masa de harina y agua no comestible, diseñadas simplemente para actuar como una cámara de vapor rudimentaria que protegiera el alimento del calor directo del fuego y mantuviera sus jugos. Con el tiempo, los chefs franceses evolucionaron esta técnica hacia costras comestibles y aromáticas como la que usamos hoy.
Foto: Archivo propio IA.
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