Pausa: Herramientas para gestionar el pensamiento y recuperar la calma

«Nosotros los seres humanos tenemos alrededor de 80.000 pensamientos diarios, de los cuales el 80% son de sesgo negativo», explica Karina Baldi al inicio de su charla en el ciclo Pausa.

Especializada en gestión emocional y pensamientos rumiantes, Baldi desarrolló un método propio llamado «Silencio», nacido de su propia necesidad de calmar una mente que no paraba. «Si yo le creo a ese pensamiento de ‘no podés’, ‘no es para vos’, más del 80% de las cosas que puedo hacer no las hago», reflexiona [02:36].

De la exigencia a la excelencia
Su camino hacia el coaching comenzó en 2015, casi por accidente, cuando una directora de la empresa donde trabajaba en administración y finanzas le sugirió desarrollar «habilidades blandas» para liderar equipos. Ese fue el puntapié para un profundo trabajo personal que la llevó a romperse «en mil pedazos» para rearmarse.

Uno de los patrones más fuertes que tuvo que desarticular fue la exigencia. «Yo era muy dura conmigo, no me permitía un error», confiesa. El punto de quiebre ocurrió cuando su hija, entonces estudiante, se frustró por no obtener un 10 en un examen, replicando el modelo materno de «perfección o nada». Hoy, Karina distingue claramente entre exigencia y excelencia: «La excelencia celebra los logros, los obstáculos, y permite pedir ayuda. No van de la mano» [10:18].

El poder de la respiración y el nervio vago
Para combatir la ansiedad y el estrés crónico, la especialista recurre al mindfulness y, específicamente, a la respiración consciente. Explica que estas prácticas activan el nervio vago, el componente principal del sistema nervioso parasimpático encargado de la calma. «Cuando respiro conscientemente, le digo a mi cerebro que está todo bien, y el cerebro baja, se empieza a calmar», detalla [16:46].

Una de sus técnicas favoritas es la respiración 4-7-8: inhalar en cuatro tiempos, retener el aire durante siete y exhalar en ocho. Este ejercicio simple, pero potente, obliga a la mente a enfocarse en el conteo y regula fisiológicamente el cuerpo.

Meditar en movimiento
Contrario al mito de que meditar requiere quietud absoluta, Baldi aclara que es posible hacerlo en movimiento. Caminar contando pasos, observar conscientemente los colores del entorno o andar en bicicleta son formas válidas de anclar la mente al presente. «Cuando vos sacás el foco de tu pensamiento y lo enfocás en otra cosa, la mente se empieza a calmar», asegura [16:01].

El desafío de los 8 semanas
La transformación no es mágica ni inmediata. Karina cita estudios de la Universidad de Massachusetts que indican que se necesitan al menos ocho semanas de práctica sostenida para generar nuevos circuitos neuronales. «El cerebro tiene una sola función: la supervivencia. Ser feliz o estar en paz no le interesa», afirma, subrayando que salir del modo automático requiere un esfuerzo voluntario y constante para dejar de vivir en el pasado o en el futuro [20:37].

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