«No vemos las cosas como son, sino como somos». Con esta premisa del coaching ontológico, Martina Corvalán introdujo en el programa Pausa el uso del eneagrama aplicado a la maternidad.
Para Martina, quien transitó un camino desde la abogacía de familia hacia el desarrollo personal, el eneagrama no es solo una tipología de personalidad, sino un «GPS» que marca el camino hacia la sanación individual [[03:15].
El eneagrama describe nueve estructuras básicas de personalidad (eneatipos) que funcionan como «esqueletos psicológicos» o estrategias de supervivencia desarrolladas en la infancia. Según la experta, comprender en qué número nos ubicamos permite entender por qué reaccionamos de determinada manera ante los desafíos de la crianza [[03:56].
Los eneatipos en el rol materno
Durante la entrevista, Martina Corvalán detalló cómo se manifiestan algunos de estos patrones en el ejercicio de la maternidad:
La madre «Nueve»: Tiende a ser sobre-adaptada, buscando la paz y evitando el conflicto a toda costa. Su desafío es aprender a poner límites sanos sin sentir que rompe la armonía familiar [[12:15]].
La madre «Uno»: Se esfuerza por la perfección y el deber. Suele ser exigente y rígida con sus hijos y con ella misma. Su gran aprendizaje es relajarse y aceptar la imperfección [[14:20].
La madre «Dos»: Se entrega por completo a las necesidades de los demás, pero a menudo de forma invasiva. Debe trabajar la humildad y nutrirse a sí misma primero para dar desde un lugar genuino y no desde la necesidad de ser necesitada [[17:34].
La madre «Tres»: Identificada con los logros y el éxito, puede presionar a sus hijos para que se destaquen. Su camino es conectar con quién es realmente, más allá de lo que hace o consigue [[18:53].
Corbalán también mencionó brevemente los rasgos de los tipos restantes, desde la sensibilidad dramática del cuatro hasta la fuerza protectora del ocho, subrayando que nadie es un «número puro», sino una combinación compleja influenciada por estados de conciencia e instintos [[10:41].
El Método CAT: Conocerse, Aceptarse y Transformarse
Para acompañar a las madres en este proceso de cambio, Martina desarrolló el Método CAT, una sigla que resume los pasos hacia la transformación: «No podemos cambiar lo que no conocemos y no aceptamos» [[22:22].
Este programa integral consta de cuatro etapas:
Un curso grabado de eneagrama para madres conscientes.
Sesiones personalizadas «uno a uno» para bajar la teoría a la realidad de cada familia.
Una «tribu» de maternidad vía WhatsApp para brindar sostén emocional 24/7.
Encuentros quincenales por Zoom para recalibrar objetivos y resolver dudas [[23:14].
La especialista concluyó resaltando el valor del humor y la comunidad para alivianar el peso de la maternidad romántica y abnegada que se impuso históricamente. A través de su cuenta de Instagram, Mamá Puente, Martina utiliza recursos actorales y situaciones cotidianas para demostrar que, con conciencia y red, criar puede ser un camino de crecimiento compartido [[27:57].
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