Pausa: Las constelaciones familiares como camino hacia la integración y el equilibrio

¿Por qué repetimos siempre los mismos errores en nuestras relaciones? ¿De dónde viene ese vacío constante que no logramos llenar? Según la especialista Analía Alejandra Rodríguez Galeano (Abogada, Coach y Facilitadora de constelaciones familiares), la respuesta suele encontrarse en nuestro sistema de origen.

En el ciclo de entrevistas Pausa, conducido por Karin Cohen, Rodríguez Galeano destacó que integrar a mamá y a papá es fundamental para tener «fuerza en la vida». Cuando no lo hacemos, el resultado suele ser el caos, la falta de equilibrio y la aparición recurrente de conflictos [[01:47]

El salto de la abogacía a la sanación sistémica
Analía, quien también es abogada de familia, relató cómo su propia crisis personal —marcada por duelos cercanos y una separación— la llevó a buscar respuestas más profundas que las que encontraba en la estructura legal. «Desde el afuera resuelvo problemas de otros, pero no lo suficientemente profundo», confesó sobre su transición hacia el coaching y las constelaciones familiares [[05:23].

Hoy, integra ambos mundos, acompañando a sus clientes legales con una mirada sistémica que busca entender qué hay detrás de un pleito o un divorcio complicado, reconociendo que todo conflicto legal esconde una carga emocional vinculada al sistema familiar primario [[08:34].

¿Qué es una constelación y cómo funciona?
Para la profesional, una constelación no es solo una terapia, sino un «cambio de conciencia» [[13:36]]. En las sesiones grupales, los participantes actúan como «canales» o antenas que receptan información del inconsciente de quien va a constelar. A través de este fenómeno, conocido como campo morfogenético, se pueden visualizar las «implicaciones sistémicas»: destinos o patrones de ancestros que repetimos por lealtad inconsciente, incluso si nunca los conocimos [[03:26].

Uno de los puntos más impactantes de la técnica es la capacidad de los representantes para sentir emociones que no les pertenecen. Analía recordó su primera experiencia, donde terminó llorando desconsoladamente al representar a un extraño: «Era una emoción ajena que estaba pasando a través de mi cuerpo» [[11:15].

Palabras que sanan y el orden familiar
El proceso busca desanudar conflictos mediante «frases sanadoras» que permiten la reconciliación y el ordenamiento del sistema [[22:35]. Un desorden común mencionado en la charla es cuando los hijos, ante padres inmaduros o sufrientes, asumen el rol de «padres de sus padres», una carga agotadora que genera un estrés constante y les impide vivir su propia vida [[21:16]].

Analía concluyó subrayando que el objetivo final es la aceptación de la propia historia tal cual fue. Bajo su perfil en redes como Pachamama 1987, rinde tributo a sus raíces santiagueñas y a su propia reconciliación materna [[23:21].

«La vida no tiene marcha atrás», sentenció, invitando a los espectadores a elevar su conciencia para dejar de sobrevivir y empezar, finalmente, a vivir en libertad.

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